lunes, 26 de febrero de 2018

Estados Unidos: los últimos 70s (III)



Efectivamente, los Ramones: si Patti Smith es la madrina de la criatura, los padrinos son ellos. Y en ambos casos habría mucho que discutir sobre su teórica esencia punk, ya que ella es ante todo una poetisa cuya formación musical más relevante comprende desde Dylan a las bandas de Detroit, mientras que los Ramones van más atrás, al rock and roll, el garaje y el pop de los años 60. Ah, y su “mensaje” suele ser irrelevante: ya hemos visto que el cabreo, la vocación de revancha y la histeria punk británica no tienen nada que ver con ellos. Por lo tanto el nexo de unión entre Ramones y el punk isleño está en el aspecto estrictamente musical, en la técnica de las canciones simples pero intensas, directas y cortas. Nada más. Bandas como los Clash, por ejemplo (herederos inicialmente de los Pistols), están en una onda muy distinta; como mucho, podría haber una cierta similitud con los primeros Damned. 

Por desgracia para los iracundos punkis de la Isla, resulta que incluso el “apellido” Ramone es un homenaje a una banda muy detestada por los chicos del imperdible: los Beatles. Peor aún: Paul McCartney, concretamente. El bueno de Paul, cuando los Beatles eran cinco y estaban empezando, pensó en la conveniencia de añadirse nombres o sobrenombres “exóticos”; así, el sería Paul Ramon, mientras que Harrison sería “Carl” por Carl Perkins, y ya se pueden imaginar ustedes quién era Long John. El caso es que Douglas Colvin se acordaba de ese detalle y decidió hacer los honores pasando a llamarse Dee Dee Ramone. Ese cambio ocurrió a principios del 74; poco antes Douglas había llegado de Alemania (su padre, militar, estaba destinado allá) y ahora era vecino del barrio de Queens, donde se hizo amigo de John Cummings y Thomas Erdelyi. John y Thomas -bajo y guitarra- habían formado parte de un grupillo de colegio llamado Tangerine Puppets, unos chavales psicodélicos que al parecer grabaron dos demos de las que nunca se ha sabido nada; Thomas había seguido en contacto con la música trabajando en estudios de grabación, pero John prácticamente lo había dejado. Y poco después el trío se asocia con Jeff Hyman, un muchacho muy animoso ante el micrófono y que hasta poco antes había formado parte de Sniper, una pequeña banda popular en el circuito de Nueva York; por supuesto Jeff también es fan de Beatles, Buddy Holly o la Motown (¡qué razón tenía Johnny Rotten!: “¿eso es punk? ¡Venga ya!”). 

Después de darle vueltas al asunto, deciden asociarse aunque con algunos ajustes: Thomas pensaba ser únicamente el manager, pero en vista de que no encuentran un batería decente abandona su instrumento original y se sienta ante los tambores, mientras que John pasa a ser el guitarra oficial y el bajo queda a cargo de Douglas. Por supuesto, la plaza de cantante no se discute: Jeff, bajo el nuevo nombre de Joey Ramone, será una de las figuras más carismáticas del rock yanqui en esta década y la siguiente. Solo falta por asignar los otros dos nuevos nombres, pero la cosa ya es más sencilla: John y Thomas serán simplemente Johnny y Tommy Ramone. Durante lo que quedaba de 1974 y gran parte del 75 recorrieron todo cuanto tugurio musical había en la ciudad llegando a convertirse en uno de los primeros grupos clásicos del CBGB, mientras creaban un repertorio de canciones cuya duración media pocas veces superaba los dos minutos. Su manager será Danny Fields (el que descubrió a los Stooges y MC5 para Elektra), que no tarda mucho en echarle el anzuelo a un sello discográfico: convence a Craig Leon, técnico de sonido en Sire Records, para que les grabe una maqueta y de ese modo prácticamente lo obliga a presentársela a Seymour Stein, el fundador del sello. Por entonces Sire era la mejor opción para una banda de este tipo, ya que tras liquidar su contrato de distribución con Polydor se hace independiente: pronto fichará a Talking Heads o los Dead Boys, mientras rescata a los Flamin’ Groovies y distribuye a gran parte de las luminarias británicas en Estados Unidos (fichando también a algunas, como los Undertones). 

A principios de 1976, con Craig Leon ya confirmado como productor, se publica “Blitzkrieg bop”, su primer single, que contiene esa invocación tan deportiva de “Hey! Ho! Let’s go!” y se convierte automáticamente en sello distintivo de la banda. Ni siquiera llegó a las listas, porque no cuadraba con el panorama general: una pieza simple, casi rudimentaria, muy rápida, que va directa al sistema nervioso del oyente y lo pone en pie, lo hace bailar; es casi una declaración de guerra contra el estatus anterior, la señal de un cambio (que ese mismo año comenzará también en la Isla con el primer single de los Damned). En realidad aquello no era más que la actualización del sonido garajero de diez años antes, pero es evidente que pilló al personal desentrenado. Hay dos frases de Joey Ramone que simplifican bastante bien la situación: “No podemos tocar temas lentos, debe de ser algo relacionado con el metabolismo” y “No hacemos solos de guitara. Eso aburre”. Esa perspectiva sí es propia del espíritu punk, aunque en esas dos frases se contiene la esencia no solo de los Ramones, sino también de muchas bandas juveniles que solo podían encontrar solución a su aburrimiento encerrándose entre cuatro paredes, poniendo el volumen a tope y machacando los instrumentos hasta quedar exhaustos; y si además tenían oyentes, mejor que mejor: así la catarsis se generalizaba. 

La burbuja comienza a crecer y ya todo va rodado: dos meses después del single llega el Lp, titulado a su nombre y en el que ya cualquier detalle es un mito comenzando por la portada, tan aparentemente simple como sus canciones (el disco se grabó completo en una semana). Comienza con el single y es muy difícil destacar unas canciones u otras, porque lo que tenemos es un todo homogéneo cuya esencia queda definida en esa primera canción: simplemente, el disco arranca y ya nos podemos olvidar de todo lo que nos rodea porque aquí se trata de bailar hasta hacer desfallecidos. Y aunque tampoco en su tiempo llegó a los puestos altos de las listas, sus ventas serán continuas y regulares durante años y años. Por supuesto en la Isla el proceso será muy parecido, como lo será en todo occidente a mayor o menor escala: los Ramones se han convertido en una referencia primordial de la nueva era, y a partir de ahí irá llegando un disco tras otro con muy leves modificaciones hasta que en 1980 cumplen uno de sus sueños dorados al conseguir que el mismísimo Phil Spector produzca “End of the century”, su quinto disco. Al viejo estilo, con el muro de sonido, claro. Lo dicho: que son unos punkis muy raros. 

Siguieron grabando discos hasta mediados de los años 90, y por el medio hubo grandes trifulcas entre ellos, y agotamiento, y unos se fueron y otros se quedaron, y los cuatro Ramones originales están muertos (no se equivoquen: las drogas solo mataron a Dee Dee, a los otros tres se los llevó el cáncer), pero su recuerdo es imborrable. Y aunque no sea mi banda favorita nunca se me ocurriría negar su importancia, su influencia decisiva en todo lo que vino luego. Así que bienvenidos: se os echaba de menos en este desfile de monstruos que vamos organizando poco a poco. 





16 comentarios:

  1. Me gustaba a mi esta gente cuando sabía menos inglés que ahora.
    Un gustazo volver por aquí. Una lástima no hacerlo todo lo que necesitaria.
    Un abrazo Sr. Rick. Bueno... o un apretón de manos. Que la efusividad no es su fuerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy buenas, mister Bubo, y bienvenido. No se preocupe por el idioma: los Ramones son ante todo un grupo de baile, sin muchas complicaciones. Esa es su grandeza.

      Y bueno, tal vez no sea yo muy efusivo, pero tampco soy un cardo: venga ese abrazo.

      Eliminar
  2. No recuerdo exactamente la fecha del primer concierto de los Ramones en UK, pero cuando lo hicieron de nuevo la víspera de año nuevo del 78 Inglaterra (Londres, por lo menos) estaba absolutamente rendida a sus pies, tanto que estudiosos ingleses de la banda hablaron de Ramones como los auténticos salvadores del rock. Uno de mis grupos favoritos, sin ninguna duda. Me gusta hasta su "End of the century", trabajo que considero (junto a algún miembro de la banda) como algo espúreo a la propia esencia del grupo, demasiado pop, pero grandioso en su conjunto. El no haberles visto en directo, en muchas de las ocasiones que se dejaron ver por aquí, es algo que no me perdonaré en la vida. ¿En qué carajos andaría yo pensando?
    Saludos,
    JdG

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los Ramones se hiceron inmediatamente con los británicos y los europeosen general,y resulta casi lógico: aquello era como una liberación. Yo tal vez me acaba cansando un poco si tengo que escucharlos en grandes dosis, pero media docenita de canciones de vez en cuando son como un tónico. Y no crea que el "End of the century" es tan ajeno al espíritu Ramones: fueron ellos quienes eligieron a Spector, y su devoción por ese estilo es bien conocida.

      Eliminar
  3. Como bien dices temas directos y sencillos, me parece la esencia de la música popular. Y no considero sencillo sinónimo de simple. Gamberros y enérgicos, me parecen la encarnación del pop y del rock. Vamos, que me encantan

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. "Simple" y "sencillo" no tienen por qué ser sinónimos,de acuerdo. Pero con los Ramones pasaba eso a vecss, y no es ningún desdoro. Las canciones directas son vitamínicas, y esa era su gran virtud.

      Eliminar
  4. Si pudiéramos meter a los Ramones en una de esos cacharros estancos que se usan en los laboratorios para aislarlos veríamos su auténtico valor al margen de anticipaciones punkies o descendencias rockeras. Estoy seguro que entonces desaparecerían tantos tremebundos adoradores y tantos tremebundos detractores que han desdibujado la verdadera entidad de un buen y majete grupo de rock and roll herederos de una tradición histórica y poco más, lo cual habla más en su beneficio que en su prejuicio, creo yo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, a veces no son necesarias tantas etiquetas. Como ya se ha dicho muchas veces, su gran mérito está en actualizar el estilo incendiario del garaje; luego ya los comentaristas que digan lo que quieran. Y precisamente por eso no pasarán de moda, porque en el fondo son unos clásicos.

      Eliminar
  5. Hola Rick, esto no es una bocanada de aire fresco, sino una bocanada de huracán. Música directa, sin complicaciones, sin virtuosismo, nada de intelectualidad, solo energía y un bálsamo para olvidar años pasados.
    No se si eso de "salvadores del rock" es algo exagerado, pero si que nos dieron una buena colleja para espabilarnos de la modorra en la que habíamos caido.
    A veces una colleja a tiempo se agradece toda la vida.
    Saludotes.
    Joe

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esto es el cañonazo total, amigo José. Comobien dices, música directa, energía pura. Y yo tampoco me atrevería a llamarles "salvadores del rock" porque al final la cosa se hundió lo mismo, pero en aquel momento fueron imprescindibles.

      Eliminar
  6. Un grupo imprescindible en la historia del rock y del pop, con una influencia incontestable, pero lo más curioso es que sus canciones no envejecen. Esas piezas 'simples, rudimentarias...' que reactivan el sistema nervioso, como bien has descrito.
    Y aparte, su falta de desarrollo y evolución posterior tuvo una contraparte positiva: mantuvieron sus personajes hasta el final, y eso a pesar de llevarse a matar, cosa que tiene su mérito; chupas de cuero, vaqueros y pelo a lo Beatle desnortado, o a lo casco de soldado alemán, como cantaban en 'Today your love, tomorrow the world'.
    Cualquiera de los primeros discos tiene un buen puñadito de temas recordados, mejores o peores sencillamente dependiendo del gusto de cada cual, pero personalmente me chiflan especialmente 'I just want to have something to do' y la sencillísima 'I don't care'. Suelo escuchar a los Ramones de tanto en tanto, pero al tener las canciones sueltas, he tenido que tirar de wikipedia para recordar en qué álbum estuvo incluida cada cual.

    Un abrazo, Rick. Me alegro de que tu blog siga en plena forma.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hombre Raúl, cuánto tiempo!

      Espero que todo te vaya bien y sigas con tu vocación de espeleólogo literario (entre otras). He vuelto a ver tu blog, que parece el Guadiana: durante épocas da la impresión de que lo has dejado, pero de vez en cuando vuelves. Te seguiré los pasos.

      Dices que las canciones de los Ramones no envejecen. Claro,porque son simples pero clásicas. Es lo que le pasa a la buena música de garaje, al blues, al buen beat e incluso al rock and roll: pasarán de moda los escritores actuales, pero tú mismo eres fan de los decimonónicos. Mejor explicación, imposible.

      Y otro abrazo. Espero que sigas pletórico.

      Eliminar
  7. También me apunto al carro. Me encantan los Ramones. Van a piñón fijo. Encontraron la fórmula y no la soltaron. Un grupo necesario en esta historia de la música. No inventaron la pólvora, ni falta que hace. Lo suyo era otra cosa.

    Saludosssssssss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Son algo así como los guardianes de la esencia rockera,con su gusto por las melodías sencillas y directas. Y por supuesto, la gente como esta es fundamental de vez en cuando, para recordar de dónde venimos.

      Eliminar
  8. Me cae genial cuando escucho sonar algún tema de los Ramones, a pesar de que no me tiro de cabeza a por ellos, tienen ese algo que te atrapan sin querer.
    Interesante como siempre, Rick.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Digamos que tienen la contundencia de lo simple, o algo así. Si te fijas, al final casi todos acabamos diciendo algo parecido a lo que dices tú. Y gracias por la visita.

      Eliminar

Cierren la puerta al salir.