lunes, 8 de abril de 2019

1978/79 (XXIX)


Cuando Peter Gabriel abandonó Genesis y desapareció de escena por un tiempo, la sensación de suspense se apoderó de los fans: dejando aparte algunos problemas familiares que le estaban afectando, llegamos a dudar de si la música iba a ser su única ocupación a partir de entonces. Hay que recordar que en aquella banda su papel principal era el de frontman (a medio camino entre cantante y actor) además de compositor de las letras, y que el grueso de la creación estrictamente musical corría a cargo de sus compañeros; no nos hubiera extrañado que de pronto se presentase como escritor, o protagonizando alguna película. Pero en 1977 demostró con su primer disco en solitario que estábamos completamente equivocados, y que su propuesta para el futuro era bastante más interesante que la de Collins y compañía. No cabe duda de que los orígenes de ese disco, en parte, están sugeridos en “The lamb lies down on Broadway”, su despedida de la banda con todos los honores; pero en esta nueva etapa hay, además de una clara vocación de vanguardia, una gran variedad de estilos. Porque Gabriel ha ampliado la perspectiva, desde aquella especie de neo folk orquestal que se muestra en la espléndida “Solsbury Hill” hasta esa curiosa incursión en el cabaret de “Excuse me” o la rockera “Modern love”. Y demuestra también que sabe imprimir su propio carácter a cualquier ritmo, alterando estructuras y cadencias, haciendo que cada canción nos recuerde antes a su autor que al estilo en el que está construida: ese es un poder al alcance de muy pocos.

En verano del 78 llega su segundo disco, que como el anterior y los dos siguientes no tiene título; la portada es de nuevo obra de Hipgnosis, que sigue perfilando un aura misteriosa, casi inquietante, en las imágenes y las poses que nos ofrece de Gabriel. Sin embargo ahí terminan las similitudes, ya que el productor es Robert Fripp: poco va a quedar de aquel sonido casi orquestal que nos ofrecía Bob Ezrin en su debut y que el propio Gabriel cuestionó en algunas canciones. Por otra parte podríamos considerar a Fripp como un complemento a su aprendizaje técnico, ya que cada vez se muestra más interesado por el trabajo de estudio. Y el resultado es un tanto contradictorio, ya que da la impresión de que tiene muchas ideas en la cabeza pero le falta aún una estructura coherente para organizarlas. De hecho, lo más coherente es el propio sonido, que se hace más apagado y recuerda a Genesis con mayor intensidad que en su debut: no sé si era ese el objetivo, pero parece como si Gabriel y Fripp, no muy seguros del terreno que pisan, hubieran recreado un ambiente “hogareño” para sentirse abrigados. Conste que el material no es malo, en absoluto: incluso en las piezas más cercanas a su época anterior -como “On the air”- se nota una mayor contundencia y variedad en su desarrollo, mientras que en “D.I.Y:” demuestra una gran facilidad para los estribillos muy marcados; su dominio de los ritmos más cercanos al rock convencional lo tenemos en “Perspective” (uno de los escasos momentos que nos recuerdan al primer disco), y ese Gabriel tan aficionado a los experimentos curiosos lo tendremos siempre en canciones como la encantadora “A wonderful day in a one-way world”. Pero hay canciones más oscuras que pierden protagonismo porque quizá este no era su sitio, o porque Fripp, al que no suelen gustarle las sesiones de grabación muy largas, tal vez sigue a Ezrin en la relación de “productores poco ajustados al aura de Gabriel”. Y con todo, es un buen disco; no tan evidente como el primero, pero igual de bueno aunque gran parte de la crítica lo defina como “de transición”. Que también lo es, pero sin necesitar esa especie de aura misericordiosa con la que muchos comentaristas maquillan a veces su displicencia.



Y esa transición nos lleva a uno de los momentos más brillantes de su carrera, justo a finales de la década: su tercer disco, que se publica en la primavera del 80 pero que fue grabado el año anterior. Uno de sus grandes aciertos está en la producción, que esta vez corre a cargo de Steve Lillywhite, ya un asiduo en este bar. Dejando aparte la naturaleza de las letras, a juego con la orientación musical de gran parte de las canciones, tendentes a la oscuridad, inquietantes, a veces cercanas a la pesadilla, no hay duda de que ha sabido elegir muy bien el tipo de sonido que las realza. Por otra parte Gabriel está aquí realmente inspirado, y casi la mitad de las canciones, siendo vanguardia, son también clásicas inmediatas en su repertorio: entre la apertura con “Intruder”, esa especie de marcha ominosa pero irresistible, hasta el cierre con la legendaria “Biko” (una especie de cántico donde, entre otras cosas, Gabriel comienza a mostrar su debilidad por las músicas étnicas), hay éxitos en singles y radios como “Games without frontiers”, “I don’t remember”, “No self control”, “Not one of us”… El nivel medio es asombroso, muy difícil de igualar, y con razón es también el cuerpo central de su aclamado doble en directo que publicará en 1983, donde figuran seis canciones. Por otra parte, y aunque durante mucho tiempo sus discos no bajarán del top 10, este es su único numero uno. Entre la florida lista de músicos intervinientes vemos, además de los ya clásicos Fripp o Levin, al ex compañero Phil Collins, que participa en varias canciones; junto a Lillywhite, y tratando de evitar el sonido de los platillos -que a Gabriel no le acaba de gustar-, inventan un nuevo truco de sonido que consiste en una reverberación de la batería; de ese modo se origina el eco percusivo que será una de las señas de identidad en muchas bases rítmicas de la nueva década. Por lo tanto, entre unas cosas y otras, no duden ustedes que el señor Gabriel es fijo en nuestra lista de invitados para ese futuro. Tiene mucho que ofrecer...




5 comentarios:

  1. Me encanta tu blog y esa imagen de cabecera es una delicia
    Te he leido te felicito
    Un abrazo desde Miami

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  2. Salir de Genesis, del de Gabriel, y entrar en las primeras obras del artista era casi obligado. Guardo sus primeras obras en varias cassettes que aun conservo. Le seguí por poco tiempo más, hasta "So". Seguramente plantarte así, de sopetón, y no continuar siguiendo su carrera dirá mucho del poco interés que desde entonces me producía Gabriel. Lo mismo ocurrió con Genesis, desde sus dos siguientes obras post-Gabriel, se acabó. Con todas las reservas debidas por no conocer una buena parte de su carrera, creo que su mejor punto, el más sugestivo, fue el de sus primeros cuatro discos, además de "So", el último espejismo.
    Saludos,
    JdG

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  3. Hola:
    Pues al principio si que segui la obra de Gabriel, que me parecía muy inquietante, hay que reconocer que este señor era un genio, así que tienen patente para hacer lo que les de la gana sin que nadie les critique:
    Las portadas definen bien su música, con ese toque irreal y desgarrado.
    Bueno como te tengo fe en tus mas fieles principios, sobre todo el de no picarte ningunas vacaciones, pues te deseo eso, unas felices vacaciones de SS.
    Saludos
    Jose

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  4. Ver esas ya viejas portadas me traen hermosos recuerdos, multiplicados por 10 cuando recuerdo la música que hay dentro. Maravilloso Peter Gabriel, tan maravilloso que su oscurecimiento posterior cuando era tan grande resulta sorprendente aunque quizás justificado por su pasíon por la World Music, el Womad, y demás. Una persona generosa como para quedar entre bambalinas sacrificando su talento para beneificar a otra gente. Una opción respetable y digna.

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  5. Hola Rick:
    Recuerdo que cuando salió su primer álbum, fui corriendo a comprarlo con toda la ilusión y el convencimiento de que me iba a encontrar con un disco magnífico, y la verdad es que me llevé una gran decepción. Tal vez esperaba algo que no encontré en ese disco, y tampoco en ninguno de los posteriores. Peter Gabriel era el genio, el compositor, el actor y el alma de Génesis, pero en solitario perdió toda la magia que tenía con su banda, y con el tiempo dejé de seguirlo.
    Tengo que decir que no conozco gran parte de su obra, y estoy convencido de que me he perdido muchas cosas buenas e interesantes, pero como soy un nostálgico, sé que no iba a encontrar nada parecido a los álbums que adoro como por ejemplo "Trespass" o "The Lamb Lies..."

    Saludos y a descansar estos días.

    Antoni.

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