domingo, 23 de diciembre de 2012

Baile navideño


Por lo visto, parece que el fin del mundo no era para tanto; otra cosa es que sobrevivamos a las fiestas continuas que pueblan el calendario hispano hasta después de Reyes, con los excesos gastronómicos y espirituosos que son del caso. Pero como lo que cuadra en estas fechas es la juerga, creo que lo mejor será dejarlos a ustedes en paz por unos días: nada de rollos patateros, no teman. Hoy toca baile. Y como estamos metidos en los primeros años 70, tan rockeros ellos, habrá que recurrir a ese material (bueno, más o menos) para montar nuestra improvisada discoteca. Como saben ustedes, la norma del local es pinchar doce piezas más una. Así que encendemos los platos, verificamos las luces y allá vamos. 

Podemos comenzar por una de esas piezas letales que conmocionó las listas de éxitos y por supuesto las discotecas en aquella época: “The ballroom blitz”, una de las canciones más cañeras en la historia de los Sweet. Una banda que estaba a punto de separarse tras unos años en que lo habían intentado casi todo, desde la psicodelia hasta el pop babosete, y que con la llegada del glam revivieron. Es cierto que ellos, como otros, estuvieron dirigidos por unos sagaces productores y letristas (Mike Chapman y Nick Chinn, en este caso), pero el resultado es lo que cuenta. Y el resultado es esta joya del glam-metal que ha quedado como uno de los momentos más brillantes de un género injustamente despreciado. 



A la sombra del glam florecieron algunos grupos que, sin tener conexión real con el género, se vendieron en el mismo paquete por similitudes estéticas o de actitud. Este fue el caso de los Rubettes, cuyo estilo original se basaba en el duduá. Estamos entonces ante una banda revivalista, dirigida por dos viejos zorros del negocio: Tony Waddington y Wayne Bickerton, cuyo impresionante listado de clientes abarca desde Petula Clark o Tom Jones hasta los mismísimos Giles, Giles & Fripp. Son unos señores que, como ven, no le temen a nada y que compusieron para los Rubettes la que sería su primera y más legendaria canción: “Sugar baby love”. El título lo dice todo. Si alguno de los que lee esto vivió la época, seguro que recuerda al personal bailando al mismo tiempo que hacía los coros. Emocionante. Y luego dicen de los negros y el góspel… 



Para despedirse del glam con todos los honores, no cabe duda de que Bowie es la persona indicada: en 1974 dice adiós al género con su LP “Diamond dogs”, en el cual viene contenida “Rebel, rebel”, un cañonazo que hizo echar humo en los platos discotequeros de medio mundo. Y aunque algunos mal pensados sugieren que esta pieza es una copia afortunada del “Satisfaction” de los Stones… bah, se le puede perdonar. A fin de cuentas estamos hablando del rey del reciclaje, ¿no? 



Y… sí, claro. Los Stones. Cómo no. Había unas cuantas piezas suyas que sonaban insistentemente en las discotecas. Y considerando la época en la que nos hallamos, yo creo que la majestuosa “Brown sugar” es de las más representativas: parece hecha adrede para bailar, y por supuesto fue el primer single extraido de “Sticky fingers” su disco del 71, tan famoso por tantas razones. 



Hasta los grupos menos sospechosos de discotequeros nos sorprendían a veces con alguna pieza que, sometida al veredicto del público presente en la pista, merecía pasar al repertorio de inevitables. Este fue el caso de los Moody Blues, que terminan su época dorada en 1972 con la publicación de “Seventh sojourn”, uno de sus mejores discos y que se cerraba con “I’m just a singer (in a rock and roll band)”, pieza tremebunda que nos tuvo muy entretenidos por mucho tiempo y que por supuesto fue cara A de su single más vendido desde aquella revolución de blanco satén. Juzguen ustedes mismos. 



Y si los Moody Blues pueden resultar extraños a una pista de baile, ¿qué me dicen de Pink Floyd, eh? Eso ya es lo último, pensarán ustedes. Pero donde menos se espera puede saltar la sorpresa: entre las bandas sonoras que hicieron los Floyd se halla la que Barbet Schroeder les encargó para su película “La vallée” (una historia un poco pesadita, la verdad) y que fue publicada en 1972 con el título de “Obscured by clouds”. El disco, dentro del tono general de los Floyd por entonces, era bastante digno aunque no fuese de los más populares. Bien, pues una de sus piezas más notables es la sorprendente “The gold it’s in the…”, que irritó un poco a sus fans más serios pero que los demás recibimos con los brazos abiertos. 



Los personajes como Steve Marriott están marcados por unos estilos muy evidentes. Y, más tarde o más temprano, vuelven a ellos: Humble Pie fue una banda en la que Steve trató de convencernos de su “actualización”, de que el boogie rock también estaba entre sus preferencias. No lo negamos. Pero amigo, al final la cabra tira al monte. Y en 1973 llega a las tiendas un disco doble titulado “Eat it” en el que sí, hay boogie rock; pero también r’n’b y sobre todo una pieza, la que abre el disco, que nos puso los pelos de punta: “Get down to it”, apoyada por las voces de las Blackberries, un trío de negritas que, desde que se presentan con sus “oooohhh” elevándose al cielo, ya nos avisan de que estamos ante algo grande. Snif… gracias, Steve. Te queremos, estés donde estés.



Ya se pueden imaginar que los piques entre disc-jockeys no son nada nuevo. En España, por aquella época, había muy poco material explícitamente discotequero, lo cual obligaba a los más inquietos a echarse horas y horas repasando entre sus discos propios o buceando en las tiendas a la caza de la sorpresa que hiciese enrojecer de envidia a sus competidores. Y de paso se descubrían grupos exóticos: Omega, por ejemplo. Se trataba de una banda ¡húngara! que al parecer era la más famosa en su país (estamos hablando de la época en la que aún existía el Muro). Y por un extraño azar del destino llegamos a ver parte de su obra publicada aquí. Se trataba de un grupo de hard rock un poco denso y oscuro, como casi todos los del Este; pero su primer disco para el mercado europeo se abría con esta magnífica “Everytime she steps in” que inmediatamente pasó a formar parte del arsenal de algún dj afortunado. Y Omega, con el tiempo, se hizo muy popular entre los rockeros de toda Europa. 



Ah, pero el enemigo no descansa: en otra de las extrañas decisiones de la siempre imprevisible industria discográfica española, resulta que aparecen aquí algunos discos de Henry Gross, uno de los fundadores de aquella banda de frikis del rock and roll clásico llamada Sha Na Na. Seamos honrados: salvo su fugaz aparición en Woodstock, casi nadie se había molestado en oírlos (para ese género ya teníamos a los Flamin’ Groovies, infinitamente mejores). Así que la cosa pintaba mal para el señor Gross, que incluso en su propio país no pasó de dos o tres éxitos en single a pesar de su larga trayectoria. Y como era de esperar, pronto acabó en las cajas de “dos por uno”. Bueno, pues ya que están baratos a ver qué tal suenan. Y resulta que sonaban bien, y que incluso algunas piezas como “Dixie spider man” eran perfectas para bailar...



La mayoría de los países de Europa continental tenía algún grupo del que presumir, y Alemania más de uno. Dejando aparte a CAN o Amon Düül II, que jugaban en otra liga, los más populares fueron Birth Control, con una extensa carrera a medio camino entre el rock progresivo y el hard. Y en 1972, incluida en el LP “Hoodoo man”, viene la canción que los consagró además de llegar a ser una verdadera plaga en las discotecas de medio mundo: “Gamma ray”, con su ritmo ponzoñoso. La pieza dura diez minutos; aunque tuvieron buen cuidado en hacerla asequible para el formato single, ya que la primera parte es cantada y más marchosa mientras que la segunda es casi instrumental y un poco pesadita. Por tanto será suficiente con esa primera parte, que fue la cara A del single, para que quien no la conozca se haga una idea de lo que llegamos a sudar los occidentales con ella. 



Otros generadores de sudor fueron los canadienses Bachman-Turner Overdrive con su primer LP (bueno, y con los siguientes). Randy Bachman, su líder, había abandonado tiempo antes a los legendarios Guess Who y además se proclamaba mormón, lo cual nos hizo temer que nunca volveríamos a saber nada de él. Pero se ve que al final pudo compaginar la fe con el rock, y el resultado fue una irrupción flamígera que nos abrasó desde 1973 y por mucho tiempo con piezas como este “Gimme your money please” que abría su primer LP. Sí, también salió en single, especialmente para las máquinas de los bares: del disco grande, casi todo era material de primera calidad en las discotecas. 



1975 es el año en el que nos llega el último single de la pareja más tremenda que jamás haya sonado en una pista: Ike y Tina Turner, por supuesto. Está a punto de comenzar su largo proceso de divorcio, y aunque habrá otras grabaciones en LP ese single es la traca final. Se titula “Baby get it on”, probablemente lo más salvaje de toda su carrera. Justo por entonces, al calor de la oleada funky que estaba arrasando las pistas, la industria discográfica comenzó a editar un formato alternativo: esta pieza apareció también bajo el sello “especial discotecas” en tamaño LP con duración ampliada y más espacio entre surcos para soportar el tremendo trabajo que le esperaba. Y esa es la que oirán ustedes: son cinco minutos y medio, pero aun así se hace corta.



Y llegamos a la 12+1, que como siempre se presenta fuera de programa. La canción, de 1966, se titula “Gimme some lovin’” y figura a nombre de Spencer Davis Group. Y dirán ustedes: ¿Y esta qué pinta aquí? Pues verán, el asunto es el siguiente: son ampliamente conocidas las dos versiones que los SDG publicaron de esta canción, una para el mercado europeo y otra para el americano. Pero pocos fans recuerdan que allá por el año 74 Steve Winwood se encerró en el estudio con las cintas de esa canción y añadió su personalísimo toque de guitarra en un punteo celestial que redondea la pieza, a la que por otra parte modificó ligeramente la ecualización. Lo triste es que su propio sello no se lo tomó muy en serio (bah, un caprichito de Stevie), no gastó pasta en mejorar el sonido y publicó el single casi de tapadillo, sin promoción y en pocos países; entre ellos España, aunque siguiendo la tónica general fue un visto y no visto. Esta versión, para mí la mejor de las tres, dura casi un minuto más y que yo sepa no se ha reeditado en CD (llevo unos cuantos años en contacto con clubs de fans de medio mundo y nadie sabe nada). Así que he tenido que recurrir a mi sufrida copia: está un poco machacada por el uso, pero aún suena bastante bien. Y sí, se oyó en más de una discoteca nacional. 




Bueno, pues esto es todo. Espero que hayan disfrutado con el baile y les deseo una feliz resaca de Navidad y Año Nuevo (más otras que habrá por el medio, seguramente). Y por supuesto, aquí tienen el correspondiente regalo: el paquetillo con todas las canciones que integran esta fiesta. 


18 comentarios:

  1. Bueno bueno, qué selección. Ya se imaginará que el temazo de Rubettes es mi preferido (tengo el sencillo original)Sweet muy bueno, y los húngaros también.
    En fin, un buen recopilatorio para mover el body mientras trincas el turrón.

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    1. Pues sí, mister Chafardero: conociéndolo un poco ya me esperaba su predilección por los Rubettes. Lo cual no es extraño ya que es una canción soberbia, con todos los ingredientes del género y aún más. Una delicia, en suma. Y el resto, claro, va a gustos. Pero sí, para una fiesta yo creo que son todas mayúsculas.

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  2. Me sabe mal.
    Yo es que le soy de los Reyes Magos, no de Santa.
    Pero no he podido esperar a abrir el regalo. ¡Con ese envoltorio!
    ¿Las que más me ha gustado? The ballroom blitz y Baby get it on. Han envejecido muy bien, cada una en su estilo.
    Ni idea de que Rebel, rebel fuese acusada de plagio del Satisfaction. Yo no se lo pillo.
    Y qué decir de don Esteban, la 12+1. Qué bien cantan los negros.
    Pero no hay ninguna mala.
    Gracias por el regalo, joven.

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    1. "Me sabe mal". Parece usted catalán, señor Átono. Pero no se preocupe: este regalo vale igual para los seguidores del gordo ese que para los monárquicos. Yo he aprovechado el momento, pero sin mucha convicción en el personaje.

      Y sí, "Rebel rebel" es una, digamos, versión muy bien arreglada de "Satisfaction". Pero como la hace Bowie, parece totalmente suya: ese es uno de los méritos tradicionales de don David. Y en cuanto al señorito Winwood, qué quiere que le diga. Ya sabe usted que soy fan rematado.

      Gracias a usted por sus loas, y feliz año inminente. Que no nos caiga el cielo encima.

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  3. Admirado e idolatrado Rick:
    Aunque no sea yo una chica muy dada a estos jolgorios navideños, no he podido resistir el impulso de pasar por tu tugurio para desearte unos buenos fiestorros.
    De tu selección discotequera, aunque me gustan todas, me quedo con el azúcar moreno de los Rolling.
    Deja que te bese, aunque se moleste tu hermosa moza.

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    1. Estimada, dilecta Violetera:

      Me alegra infinitamente tu visita; más aún sabiendo como sé que estas músicas no son las tuyas. Y también a ti te deseo unas fiestas aderezadas por todo tipo de excesos -los que tú quieras, claro. Y de paso a ver si, en tu lista de buenas intenciones para el año que viene, incluyes la de reactivar tu linda morada informática, que nos tienes muy abandonados.

      Bésame, bésame, que ahora no está mirando la Flaca.

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  4. Cuantas gemas, te has lucido, Rick.
    Siento una pulsión casi inconfesable hacia el glam, cuando más lo oígo más me pone. Me hace gracias ese título que le colgaron a Lennon a raíz de aquel tema Working Class Hero, yo nunca lo vi así como a ninguno de su generación. Para mí los verdaderos héroes de la clase obrera fueron estos chicos del glam rock desde Bowie a T.Rex posando por los Sweet, Slade, Mott the Hople, Suzi Quatro, Rubettes y ese fonambulista teatrero de Gary Glitter. Creo que fue entonces cuando por fin el proletariado más cutre y hortera, que representa tanto al pueblo británico como su archipublicitada aristocracia y Casa Real, encontró justo lugar en la pasarela de la fama. A veces pienso que el punk más que una revolución es una simple derivación de aquellos polvos de brillantina que hay que reivindicar siempre.
    Me gusta que hayas comenado y terminado tu selección con dos obras maestras de lo que se ha parido musicalmente en aquellas islas.
    Disfruta de lo que queda de la cosa festiva y prepárate para el 2013 con un buen paracaidas que funcione.

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    1. Muchas gracias, herr doktor. Aunque la verdad es que, con la cantidad de buen material que hay en esta época setentera, lucirse es fácil.

      Y no se preocupe, que en este local el glam será reivindicado siempre. El asunto de Lennon y otros como él tal vez se refiera más a un tipo de "superación personal" que en él y en otros hizo dar el salto de la clase obrera a una especie de interclase cultureta: Lennon, ya sabe usted, era un poco pedantuelo, y sus lecturas a veces no lo eran menos. En cambio, el glam simboliza otro tipo de ascenso, dentro de la misma clase: salvo Bowie y en menor medida Marc Bolan, que estaban más intelectualizados, los demás simbolizan el ascenso al respeto por la fama puramente musical, pero manteniendo una estética "inquietante". La mayor parte de ellos no trascendieron más allá de esa épica, pero fue un fogonazo encantador. Y sobre todo le quitó unas cuantas telarañas al engreido y rancio panorama isleño por aquella época.

      Y en cuanto al año que ya nos amenaza, lo mismo le deseo. Falta nos va a hacer un paracaidas y un hospital cercano.

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  5. Gran selección, me lo he pasado bomba ( lo cierto es que me he "apropiado" de algún tema para Nochevieja). Nada que objetar, nada que añadir (cada uno elige lo que elige, y su elección es muy coherente) Feliz año (el proximo) y que nos sigamos viendo virtualmente, y disfrutando de tanto conocimiento y música. Un saludo sincero (pero sin ñoñerias eh) jajaja!

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    1. Muchas gracias, mister Sebas. Y aprópiese usted de las canciones que quiera, mientras Divshare lo permita (casi estoy seguro, conociéndole un poco, que habrá ido usted a la de los SDG, ¿eh, pillín?)

      Y otro saludo para usted. Sin ñoñerías, de acuerdo.

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  6. La intro de Ballroom Blitz, cuando el cantante va haciendo recuento de cada miembro del grupo, incluyendo concretamente el ''Andy?'' me ha sonado tanto que no sé si he oído esta canción hace muchos años o si la fórmula la ha copiado otro tal cual.

    Pero con ''Sugar baby love'' no he tenido dudas, porque la conocía, aunque no me sabía su nombre ni el de su grupo. Buenísima, y la imagino sonando en un bar, haciendo los coros... Joder, yo tenía que haber nacido en otra época :P

    Siempre he pensado que 'Rebel Rebel' es una copia descarada a los Rolling, no solo en el riff sino en la forma de cantar de Bowie. Pero es muy buena, un tema inmortal.

    De Brown Sugar la parte que más me gusta con diferencia es la que oímos con las guitarras iniciales, hasta que empieza la voz. Luego nos desmerece nada y es muy bailable.

    La de los Moody Blues nunca la había oído, ¡es cojonuda! ¿Los Moody Blues haciendo esto?

    ¡'Dixie Spider Man' suena muy fresca! Rock'n rolillo del de siempre, pero del bueno. Me gusta. 'Gimme your money, please' también mola. Y la de Ike y Tina, por supuesto. Me ha chocado ese ''especial discotecas'', porque yo soy de la generación ya del compact láser, y no suelo pensar en esas cosas.

    Ni pajolera idea tenía de las varias versiones de Gimme some lovin. De SDG pensaba que solo había una, la que tengo yo, la vieja. ¡Gracias, pues! Mola el punteo.

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    1. Seguramente ya conocía usted la canción de los Sweet, yerno, aunque no la recordase del todo. Aun hoy se oye en algunos sitios. Y la de los Rubettes, exactamente lo mismo: son dos clásicas totales de la época.

      ¿Ve? Tenemos la misma opinión sobre "Rebel rebel", aunque el señor Átono opine que no lo pilla. En efecto, tanto la voz como el riff (el ritmo de la pieza en general) están sacados, con más o menos intención, de "Satisfaction". Pero ya digo, a Bowie se le puede consentir porque al final lo que sale es un producto muy bien elaborado.

      Y sí, los Moody Blues a veces sorprenden. Que conste que no es la única canción rápida que tienen, ¿eh? De su época clásica hay siempre una o dos piezas "alegres" en cada uno de sus discos. Así que ya ve: a veces no eran tan blandengues como la gente cree. De todos modos, hasta los Floyd tienen alguna otra canción marchosa.

      Pero me ha dado un poco de pena que no haya dicho nada de "Get down to it", del señor Marriott y sus Pie. Con lo bien que le cae este señor, espero que le habrá gustado esa canción, que amí me parece de lo mejorcito en la carrera de esa banda.

      Y la versión de los SDG es el redondeo de una canción que ya de por sí es magnífica. Lástima que la versión que más se oye, la de los coros, sea la más floja de las tres.

      Y feliz año nuevo; pero cuidado con las resacas, que ustedes los vascos son muy machotes y a veces descarrilan, ¿eh?

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    2. Jurr, pues "Get down to it" es precisamente mi elegida. El resto o ya las conocía o no me han hecho mover tanto los pies. Bueno, la de Humble Pie sí que la conocía, claro, cómo no, pero no sabía que era suya. Ya estoy bajando el disco correspondientes, no se preocupe. En fin, gracias por sus labores de disc jokey -¡qué diligencia!- y, ante todo, feliz navidad y que lo pase usté muy bien y con mucha risa. Hasta el próximo año.

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    3. Muy bien, signore Giovanni: eso significa que el soul rock le mola. Espero que disfrute de ese discazo, aunque haya algunas partes un poco irregulares (la cara en directo es un tanto redundante, después de su fastuoso doble directo de poco tiempo antes, pero en fin). Ahora, ya puestos en ese plan, supongo que al menos también le habrá gustado la de Ike y Tina, ¿eh?

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  7. También me ha gustado mucho 'Get down to it', claro, solo que no podía mencionarlas todas. Precisamente estos días estoy escuchando mucho a los Small Faces, así que bienvenido sea cualquier tema de Marriott. Pero en estos audios me ha llamado más la atención por ejemplo 'Dixie Spider Man', o redescubrir 'Sugar baby love' jeje

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    1. Ah, bueno. Así, sí. Que hombre, ya comprendo que no es necesario comentarlas todas; pero justo esa... me daba un poco de penita, viniendo de usted. Y las otras, de acuerdo: también son muy buenas. Pero en todo caso, ya veo (como cuando el asunto "Hey Joe" a cargo de Wilson Pickett) que no es usted muy soulero. Tampoco pasa nada, ¿eh? Pero en fin, Marriott es Marriott.

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  8. Hola Rick, excelente selección, veo que te lo curras de verdad y que dominas todas las épocas y estilos. Me a gustado mucho "Sugar Baby Love" más que nada por que me recuerda ciertos momentos y lugares de mi vida de adolescente. Es cierto que los Rolling siempre tenían un tema para bailar eb discotecas y pubs, y también había algún single en todas las máquinas de singles de todos los bares. Me han sorprendido los temas de los Moody Blues y el de Pink Floyd, todo un puntazo.
    Bueno amigo, gracias por tu visita y por este regalo de reyes. Un saludo.

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    1. Gracias por su visita, mister López. Pero por favor, no me ruborice usted con eso de dominar épocas y estilos: nadie domina todo, y cada uno de nosotros se mueve por sus gustos particulares. En todo caso, sabe más el diablo por viejo que por diablo, lo cual delata mi provecta edad. Debería ser un poco más coqueto y quitarme años, pero qué quiere.
      Y como ya dije por ahí arriba, ojo con Moody Blues y hasta con Pink Floyd: tienen algunas otras canciones que desdicen en parte la opinión general que se tiene sobre ellos.

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