martes, 18 de junio de 2013

España: la travesía del desierto (XIV)


Bienvenidos a Barcelona. Cuando comenzamos nuestro viaje turístico por las catacumbas yeyé españolas vimos que la proximidad de esta zona a Francia e Italia daba a los aficionados nativos la posibilidad de acceder a esas músicas con más facilidad que en el resto del país. Como consecuencia la zona mediterránea se halla más influenciada por los cantantes italianos y franceses que por los ritmos norteamericanos que los de Madrid oyen gracias a la base de Torrejón, y eso hace que el espíritu de la mayoría de los conjuntos de esta zona sea más melódico que rítmico (veremos que en Valencia pasa algo parecido). Por otra parte y como consecuencia de lo anterior, no hay prácticamente grupos ni piezas instrumentales: el surf, que entre los madrileños causa furor, es un estilo muy poco trabajado aquí. El mejor ejemplo lo tenemos en el Dúo Dinámico, que incluían algunos temas con un suave matiz rockero o country en un repertorio cuyo peso principal estaba en la balada o las canciones de espíritu netamente latino. Y algo parecido sucede con los Pájaros Locos, el grupo que a efectos contables sería el pionero en la ciudad. Ya, con ese nombre cualquiera se imagina a unos muchachos con tupé y una fuerte tendencia al rockabilly; es más, en el bombo de su batería figura precisamente el entrañable pajarraco, cuando Loquillo y los Trogloditas aún andaban con chupete. Pero, salvo alguna excepción un poco más movida que el resto, su repertorio no llega a la altura de los dinámicos. Otra cosa son los Gatos Negros, que se comen a los pájaros con plumas y todo: esos son los grandes pioneros yeyés barceloneses, y su carrera durará toda la década. 

Allá por 1958, en la Escuela Industrial de Barcelona, se conocen Manuel Sanfeliú y Ernesto Rodríguez: el primero, aficionado al saxo y la guitarra; el otro, a la batería. Solo por pasar el tiempo, se reúnen con frecuencia en casa de Manuel y ensayan con cualquier instrumento rudimentario que tengan a mano; pero tras algunas actuaciones universitarias comienzan a hacerse conocidos, y eso les decide a crear un grupo que, con idas y vueltas, queda definido a principios de 1961: los Gatos Negros. Un poco antes Ernesto había hecho unas cuantas actuaciones de sustitución en Los Pájaros Locos, y convence a su bajista y cantante Piero Carando para que se venga a la gatera donde ya están esperando otros dos fichajes: Carlos Maleras, teclista, y José Mesa como guitarra principal. El director del Hotel Colorado, en Calella de Mar, es fan suyo y los había contratado el año anterior, cuando eran todavía un proyecto; en el verano del 61 vuelve a hacerlo con más razón aún, ya que el grupo está consolidado, y en una de esas noches veraniegas se presenta en el hotel un muchacho suizo que con poco más de veintiun años había entrado a trabajar en el sello Belter como cazatalentos: ese raro especimen se llama Alain Milhaud, y dentro de poco será un personaje imprescindible en la historia de la música española. 

El bueno de Alain se sorprende: son el primer grupo catalán que ha oido hasta ese momento cuyo repertorio se basa casi totalmente en los ritmos americanos; una rareza, en aquella zona de canciones melosas para baile “agarrado”. Así que, muy ufano, se presenta ante sus jefes y los convence para que den una oportunidad a aquellos chicos. La contestación es afirmativa, pero el presupuesto ridículo: una pista para la voz y otra para los instrumentos es todo el despliegue que Belter emplea en la grabación del primer EP de los Gatos Negros, a finales de 1961. Un disco revolucionario, teniendo en cuenta que estamos en Barcelona: “Locomotion” y “Speedy Gonzalez”, inevitables en el repertorio de los grupos madrileños, más “What’d I say” y “C’mon everybody”. Bueno, pues aunque el sonido es horrendo creo que vale la pena que oigan ustedes la curiosa versión de la clásica de Eddie Cochran: un rockabilly convertido en híbrido de rock and roll y twist. Que por cierto: como el término “rock and roll” no está bien visto ni en las altas instancias ni en los sellos españoles del momento, conviene dejarlo en simplemente twist. Es un subterfugio bastante usual por entonces, y los Gatos Negros recurren a él en la letra de esta canción.
 


Este disco se convierte en un tótem para la muchachada moderna de la ciudad, pero de momento tal muchachada es escasa y Belter cree conveniente meter a los Gatos en el saco mayoritario de los ”todo terreno”. Así, su único disco de 1963 (sin la defensa de Alain, que prospera y se ha marchado al sello Columbia como productor) será un cruce entre twist y baladas que no convence ni a un bando ni al otro: Sanfeliú, uno de los fundadores del grupo, se desanima y decide abandonar la música para seguir sus estudios. Pero poco después consiguen escapar de Belter para fichar por Vergara, que de momento los asigna a su filial yeyé Marbella. La cosa cambia, desde luego: los dos Eps que publican en 1964 son un buen reflejo de la verdadera talla de los Gatos. Y aunque hay alguna balada impuesta por el sello, podemos disfrutar de magníficas versiones de Beatles, Chuck Berry o Manfred Mann. A ver qué les parece la inmemorial “Memphis, Tennessee”, por ejemplo: 



Ya son un grupo famoso, y el más moderno de la capital. Pero Vergara decide interpretarlo a su aire: EMI ha fichado a los Mustang, un grupo especializado en covers con el que está haciendo mucho dinero, y para plantarle cara promociona a los Sirex, que vienen siendo algo parecido; pero ahora considera que sería interesante doblar la apuesta con el “ascenso” de los Gatos de la filial al sello matriz. Ya se pueden imaginar el tenebroso panorama: los Gatos tienen carácter, son mucho mejores que los Mustang y los Sirex juntos, y este cambio inspira un mal presentimiento entre sus seguidores. Por desgracia los temores se confirman plenamente viendo sus dos Eps de 1965, un batiburrillo de baladas y piezas del más rancio tono español que no cuadran con ellos pero que Vergara les impone para seguir con su lucha particular por hacerse con los gustos de la masa. Menos mal que les deja incluir otra versión del viejo Chuck, el “Ven, Johnny ven”, que casi suena implorante tal y como están las cosas: 



Pero no sufran: los Gatos siguen ganándose el cariño de la afición con sus actuaciones demoledoras. Y pronto llegará 1966, un año en el que Vergara recapacita -a medias- y les permitirá grabar uno de esos LPs que forman parte de la más brillante historia del rock nacional. Mientras tanto resistid, muchachos: no nos olvidaremos de vosotros. 



16 comentarios:

  1. Sólo tengo un nebuloso recuerdo de los Gatos Negros, pero los asociaba a otro tipo de música más blandita, por lo que son una agradable sorpresa.

    Muy buenas las dos últimas, sobre todo la batería de la segunda.

    Pero mi obligación es discrepar. Ya sé que para gustos se pintan colores, pero ese desprecio de los Mustang y los Sirex “juntos” me ha llegado al alma, joven. Por eso me atrevo a proponer un tema de los Sírex de 1964, “San Carlos Club”, que siempre me ha gustado. No sé si es versión de algo, o qué, pero me la ha recordado la de “Memphis, Tennessee” porque, aunque no sé cómo se pronuncia, ambas canciones repiten algo así como “Shek”, o “Sheik”, que debió de ser un ritmo de moda muy efímero, me imagino.

    http://www.goear.com/listen/21a0794/san-carlos-club-los-sirex-

    Sin dudarlo, me quedo con la pieza coetánea de Los Sírex, mejor incluso que la de “Niña, ves al tren”.

    Salud.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro de que se haya sorprendido agradablemente, señor Pez. Y si bucea un poco en la carrera de estos chicos, más que se sorprenderá.

      En cuanto a Los Sirex, reconozco que les tengo un poco de manía. Y admito que algunas de sus canciones están bien hechas; desde luego son mejores que los Mustang, la típica banda de diagrama plano. Ahora, sobre "San Carlos Club" hay que hacer algunas observaciones: la canción no está mal... si pasamos por alto el hecho de que ha sido prácticamente fusilada. La canción original es "Route 66", una clásica de los años 40, y Los Sirex hacen una versión casi clavada a la de los Stones. Estos últimos, por lo menos, tuvieron la inteligencia de saber hacer una buena variación sobre la de Chuck Berry (que a su vez había puesto su sello personal sobre la anterior de Nat King Cole). El resultado es una cover -ni versión siquiera- aguada de la de Jagger y sus socios.

      Pero lo que más coña tiene del asunto es que viene incluida en un EP del 64 con el título genérico de "Los Sirex interpretan sus propias canciones". Hay dos piezas que sí lo son, bastante prescindibles. Pero en esta y "Si yo canto" son suyas únicamente las letras: la letra de "San Carlos Club" está dedicada a un local muy yeyé de la época en Barcelona. Vale. Pero la música no lo es, y el mundo está lleno de canciones con la letra cambiada -incluso con el título, como en este caso- y a sus intérpretes no se les ocurre decir que es suya. Puestos así, el "Microscópico bikini" que hacen los Apson... ¿es de los Apson, entonces? No. Y ellos nunca dijeron que lo fuese.


      Eliminar
  2. Estos Gatos Negros no me sonaban de nada, unos perfectos desconocidos para mi, hasta ahora, claro está. Muy interesante la historia de Alain Milhaudy muy buena la versión de Menphis Tennessee. La verdad es que no dejo de sorprenderme con cada capitulo de esta travesia, y cada vez me convenzo más de que en este país siempre hemos tenido poquito pero bueno. Como bien dice Serrat en una canción, "Esa curiosa raza que con su llanto hace un panal".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que los Gatos están un poco olvidados, don Antoni. Les pasa lo mismo que a algunos grupos de Madrid, que en su época fueron hasta cierto punto objeto de consumo de unas pequeñas élites y ahora no hay nadie que los reivindique. Pero en efecto, España tenía algunas cosas mejores de lo que parece. Ya iremos viendo, ya...

      Eliminar
  3. Tienes toda la razón, Los Gatos Negros nos consuelan de esa epidemia Mustang/Sirex que resulto tan dañina para el desarrollo del rock en aquellas tierras. Y mira que los promocionaron con evidente alevosía haciendo evidencia sus carencias frente al rock madrileño. Incluso hoy en día resulta desolador ver como Santi Carulla y sus chicos destrozaban los temas de Los Beatles. Al menos Los Sirex intentaron hacer algo con más personalidad.
    Saludos, Rick.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los Sirex y los Mustang fueron los dos grupos que más vendieron en aquella época, y se puede entender que aún hoy se les siga recordando. Pero los Gatos, un grupo mucho más auténtico que ellos, también merecen un recuerdo aunque hayan sido más minoritarios y aunque el término "auténtico" nos dé un poco de grima. Y en efecto, herr doktor: Carulla y compañía siguieron viviendo de la nostalgia mucho tiempo; hasta puede que aún hoy anden por ahí... si es que al final la Historia la escriben los vencedores, está claro.

      Eliminar
  4. Yo también creo que se le ha ido la mano con lo de que los Gatos Negros suman más que Sirex y Mustang juntos. Hay tantos grupos con nombre de gato que ya no sé si a estos los conozco o los confundo con otro felino roquero.
    Tras pasar por youtube veo que son los de Cadilac y casi estoy por desdecirme de lo anterior. Pedazo de canción. Y las que ha seleccionado para la entrada, sobre todo Memphis, Tennessee, una de mis debilidades, purito rocanrrol. Gracias otra vez por ponerme sobre la pista de otro grupo olvidado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mmmmm.... ya digo, señor Chafardero, que tal vez les tenga yo un poco de manía a los Sirex (y a los Mustang, no digamos). Pero usted mismo reconoce haber quedado sorprendido por ese "purito rocanrol", así que lo dejaremos en un empate. Y sí, son los de "Cadillac", que viene incluida en ese LP del 66 que los reivindicará definitivamente. Pero aún tienen más cosas igual de sorprendentes luego, ya lo verá.

      Eliminar
  5. Vaya, pues yo, que nací en el 71 si los recuerdo, gracias a una magnífica coleccion de vinilos de discos Belter con grabaciones recopiladas de grupos como Mimo y los Jump, Los Huracanes, Los Estudiantes, Los Milos, Los Albas, los Pajaros Locos, y un montón que ni sabía que existían, el de Los Gatos era (y es de mis preferidos), creo que merecieron un poco mas de cancha de la que tuvieron, pero ya sabemos como va esto....Espero impaciente leerle sobre los grupos de mi Valencia!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por cierto, Vergara impuso a Los Gatos a inefable “Juanita Banana”!!!, y eso es imperdonable!
      Un saludo....de nuevo

      Eliminar
    2. Belter tiene un gran repertorio, como lo tenía Vergara: junto a EMI, son las tres grandes casas discográficas catalanas de aquella época. Pero por desgracia sus directivos no estaban a la altura y así pasaban las cosas que pasaban, señor Sebas. En cuanto a Valencia, bueno, tendrá que esperar un poco. Pero llegaremos ahí, no lo dude.

      Eliminar
    3. ¡Ah, Juanita Banana! Uf. Yo qué quiere que le diga. Con todos los respetos hacia esa canción (es que estoy viendo de reojo al dolido Caruano), admitamos que no cuadraba en absoluto con el estilo de los Gatos; ni esa ni otras muchas que casi hunden su carrera, otra vez por culpa del sello. Creo que, entrada tras entrada, va quedando claro aquello que dije en la presentación de este culebrón: las casas discográficas españolas son más culpables del destrozo artístico de muchos grupos que la propia situación del país.

      Eliminar
  6. No conocía a este grupo. Y si lo conocía estaba arrinconado en algún lugar de mi cabeza.
    No había caído en cuenta en lo que dices al principio del texto: "...la proximidad de esta zona a Francia e Italia... se halla más influenciada por los cantantes italianos y franceses... y eso hace que el espíritu de la mayoría de los conjuntos de esta zona sea más melódico que rítmico..." (nótese el curro de copiar y pegar). Ahora entiendo por qué mi naturaleza tiende más hacia la balada con relincho que hacia otras formas musicales.
    También a mí me ha gustado la versión de “Memphis, Tennessee”.
    ¿Qué tiene el señor Sebas contra "Juanita Banana"? A mí me parece un tema fresco y divertido que cualquier grupo que versiona debería incorporar a su repertorio. Lo que me extraña es que no se hayan hecho versiones sould , jazz o R&B de la Juanita-CaroNome-Rigoletto (siento disentir, don Sebas; majo me parece usted):)
    Voy a ver qué hay detrás del enlace de Pez.
    Saludos y buen finde, Rick.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Caruano. Es comprensible que no recuerdes a los Gatos, ya que como he dicho fueron pasto de minorías. Y si en aquella época las mayorías tampoco eran para tanto, ya me contarás.

      En efecto, tu estilo musical es totalmente mediterráneo: tienes identidad musical y artística, por tanto. Y la balada, las canciones melódicas en general, son estilos perfectamente respetables, tanto como los demás. Tampoco te creas tú que yo solo oigo rock and roll o pop, ¿eh? Que uno también tiene su corazoncito.

      "Juanita Banana" es en efecto una canción muy divertida, apta para fiestas, bailes y jolgorio en general. En lo que ya no estoy yo tan de acuerdo es en que "cualquier grupo que versiona debería incorporarla a su repertorio" (¿Ves? Yo también hago copia y pega). Por ejemplo, no me imagino a los Stones atacando a Juanita, la verdad: cada cosa en su sitio (y el Rey a la baraja, como decían los fachas).

      Más saludos y mejor finde. Y espero que ya estés puliendo una nueva versión, ¿eh?

      Eliminar
  7. Vale.
    Pero la de los Sirex, es mucho mejor (para mí) que la de los Gatos.
    Tenían personalidad propia en 1964, aunque luego tuvieran éxitos alimenticios con la escoba y los feos.
    San Carlos Club es mejor (para mi muy discutible gusto).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vale, pues vale. Pero los Sirex están haciendo un r'n'b muy cercano al pop, mientras que los Gatos hacen puritito rocanrol, como dirían los cuates. Yo creo que no son comparables. Y sí, los Sirex al principio prometían. Lástima que luego se tirasen a lo fácil, porque las zancadillas de las casas discográficas eran las mismas para casi todos.

      Eliminar

Cierren la puerta al salir.

Perseguidores