miércoles, 29 de noviembre de 2017

1976/77 (XII)



Llevamos ya tiempo citando al rock que se hace en los pubs como uno de los orígenes del punk y la new wave, el caldo de cultivo para muchos de los protagonistas que han pasado por aquí. Tal vez recuerden ustedes que allá por el 75 nos visitaron Dr. Feelgood, una de las bandas más veteranas y que llegó a tener un éxito notable en las listas de ventas. Porque esa es al mismo tiempo la tragedia y la grandeza de ese estilo: los aficionados al ambiente de copas y actuaciones suelen sentir mucho cariño por esos grupos, pero a la hora de gastarse el dinero en un disco buscan otras ofertas más “elevadas”, por decirlo así. En consecuencia, por cada Dr. Feelgood que ha conseguido el éxito quedan por el camino unos no menos interesantes Brinsley Schwarz, Ducks Deluxe, Kursaal Flyers… o algunos grupos que con un sonido más actualizado ya comparten salas con las bandas punk pero cuya naturaleza sigue siendo cercana a la escuela tradicional. Y de todos ellos creo que Eddie and The Hot Rods, vecinos de Canvey Island y por lo tanto de los Feelgood, son el ejemplo perfecto de esa generación a caballo entre varios estilos; por otra parte son los únicos que consiguieron una relativa popularidad entre los fans de la nueva ola, al menos en sus primeros años. 

Hay tres personajes centrales en esta historia. Uno es Dave Higgs, nacido en 1950; es un guitarrista y compositor que se da a conocer en los Fix, una pequeña banda en la que también participa Lee Brilleaux. Tal vez al rebufo del éxito que están alcanzando sus vecinos, se anima a crear Buckshee, que se rebautizan en 1975 como Eddie and The Hot Rods junto al cantante Barrie Masters y el batería Steve Nicol, los otros dos protagonistas en la época dorada del grupo; poco después se confirma Paul Gray como bajista. Por último, hay un buen armonicista llamado Lew Lewis que llegará a participar en sus dos primeros singles y luego se marcha para proseguir una carrera irregular. Así que tal vez se pregunten ustedes a qué viene entonces ese tal “Eddie”, y la respuesta se encuentra en sus primeras actuaciones del 1975, cuando subían al escenario acompañados de un maniquí, que figuraba como miembro de la banda; pero pronto se cansaron de él. Island los ficha en esa época y en Febrero del 76 publican su primer single, cuya cara A es “Writing on the wall”. Se trata de un rock and roll anfetamínico que podría recordar a los Feelgood por la presencia de la armónica, pero con más gancho: sin estar inventando nada, le dan un lavado de cara a ese estilo difuso, entre blanco y negro, que popularizaron los Flamin’ Groovies, por poner un ejemplo inolvidable. Y aunque las ventas son discretas, Island lanza otros tres singles (incluyendo una versión de “Wooly Bully” y canciones en directo) hasta que en Noviembre llega su primer disco grande. 

Ese primer Lp de los Rods se titula “Teenage depression” y tiene un problema: puede parecer que estamos ante un batiburrillo de piezas y momentos distintos. Eso se debe a que hay canciones en estudio y en directo grabadas en el Marquee, además de que las tres versiones que incluyen parecen no cuadrar mucho con su estilo, y se incluye también una regrabación un poco más contundente de “Horseplay”, que era la cara B de su segundo single (cuando aún estaba Lewis). Sin embargo su intención era dar la imagen de una banda con raíces, una banda de fiesta, y eso lo consiguen plenamente rozando el top 40 con originales como “Get across to you” seguida por “Why can’t it be?”, y luego esa fantástica versión del “Show me” de Joe Tex que hacen suya, y así sucesivamente. Pero es que también se atreven con el “Shake” de Sam Cooke, y en directo culminan esa inesperada querencia mod con “The kids are alright” de los Who, (y da la casualidad de que uno de los productores es Vic Maille, un monstruo que entre otros trabajos tuvo el de participar en el “Live at Leeds” de Townshend y compañía). Todas esas canciones, tanto propias como ajenas, son un homenaje al rock and roll de siempre, y su honradez vuelve a recordarme a los Flamin’ Groovies; casi me atrevo a decir que en ese momento los Rods son los Groovies británicos. Ah, y el otro productor -el primero, en realidad- es Ed Hollis, que será otro gran referente de la época y además ayudará en la tareas de composición; Higgs, que compuso todo el repertorio original de este primer disco, parece haberse secado y a partir de ahora los créditos serán generalmente compartidos entre casi todos los músicos. 

Graeme Douglas, un ex-Kursaal Flyers, ya estaba participando con su guitarra en los directos y pasa a ser miembro fijo. En verano del 77 se publica bajo el escueto nombre de “The Rods” el que será su mayor éxito en single, “Do anything you wanna do”, compuesta por Dougas y Hollis. Es una canción que tiene gancho, pero da la impresión de que la banda está evolucionando hacia el power pop (lo cual no es tan extraño: recuerden, Douglas viene de los Flyers). Y poco después llega “Life on the line”, su segundo disco grande, que consigue llegar al top 30. Sin embargo yo al menos creo estar ante dos ofertas distintas, o tal vez sea que Douglas y Hollis se están haciendo con el poder: la mayor parte de las canciones son suyas y siguen el patrón de su anterior single (que además abre el Lp), como “Quit this town” o la potente “Telephone girl”; son piezas de pop vitaminado, muy del momento, que además muestran un gran dominio de la guitarra por parte de Douglas. Hay algunas en las que interviene Gray, que andan a medio camino entre los antiguos Rods y estos: “Beginning the end” es un buen ejemplo. Y luego tenemos la salvedad de “Telephone girl” (un boogie rock de Masters, Gray y Nicol), que podría recordar a aquel viejo grupo de hace solo un año. En conjunto es un buen disco, y aunque los fans isleños quedan un poco desorientados sirve de aval para sus primeras giras en los States junto a Ramones y Talking Heads. 

Eddie and The Hot Rods, como Ian Dury o la mayoría de los músicos de esta primera generación, pasarán el año 78 consolidando sus cuentas corrientes a base de giras por medio occidente. Ya veremos luego quiénes se mantienen y quiénes no, pero lo que está claro es que la situación para entonces será muy distinta. 





8 comentarios:

  1. Siempre había pasado de puntillas por la música de Eddie and The Hot Rods. Alguna canción por aquí, otra por allá, pero nada más. Ahora que lo dices, si que se parecen a Dr. Feelgood. Y el armonicista se lo monta muy bien. Los vídeos de youtube no acaban de convencerme del todo. Por ahora sigo prefiriendo a los Feelgood. Veremos.

    Saludosssssssss

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    1. Hay que reconocer que es una banda de segunda fila, las cosas como son: su mejor momento es este, y en realidad los traigo aquí como dignos representantes de una escuela que en conjunto merece un respeto. Precisamente a diferencia de los Feelgood, que mantuvieron su estilo casi hasta el final, los Rods cambiaron pronto de camino, y tal vez el hecho de no consolidar un público fijo fue lo que los hizo caer pronto. En fin,la historia está repleta de casos así...

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  2. Pues es este grupo una de las pocas asignaturas pendientes que me quedan de aquella época irrepetible (el reverso del "Damned" de los homónimos, ¿no cuenta, verdad?...), aunque, para mi descargo, puedo afirmar y afirmo que no me ocurre lo mismo con la gente de Ducks Deluxe, Kursaal Flyers y, sobre todo, Brinsley Schwarz, a los que acudo de vez en cuando con sumo gusto.
    Yo fui uno de los asistentes a un concierto de los Feelgood, teloneros con XTC de unos Police de su mejor época, posterior en todo caso al 75.
    Banda esta de Eddie & The Hot Rods que me apetece recuperar entre los cubos de una próxima Feria del disco, si encuentro algo suyo.
    Saludos,
    JdG

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    1. Este asunto de los Ducks, Flyers y -cierto- sobre todo Brinsley Schwarz enlaza un poco con lo que le decía a Bab: dejando aparte el hecho de que la calidad técnica de esas bandas tal vez era superior (son más veteranos que los Rods), tenían un estilo definido que los mantuvo por más tiempo en el circuito. Sin embargo ya ves, de toda esa gente yo prefiero a los Rods tal vez porque eran los más atrevidos, por decirlo así.

      Saludos mil.

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  3. Rick,me vas a matar con estos recuerdos.
    El teenage depresion es de los discos favoritos de mi colección. Energia en estado puro y todas las canciones a cual mejor.
    Si que fué una buena época, fué como un "volver a empezar" y creo que se consiguió.
    Por cierto, entre las joyas de mi discoteca está un recopilatiro llamado "that summer", que es soberbio, con todas estas bandas mas los Ramones. Totalmente electrico y excitante.
    Espero la semana que viene, que todavía quedan unos cuantos monstruos sueltos.
    Saludos
    Jose

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    1. Tranquilo, José: hierba mala nunca muere. Y el "Teenage depression" es además un antídoto muy potente contra los males de todo tipo.

      No recuerdo ese recopilatorio, pero había unos cuantos: la Stiff y la Chiswick, por ejemplo, tenían dos o tres de ese tipo. Y era un buen sistema para conocer unas cuanats bandas nuevas que posiblemente no tenían material suficiente para convencernos a comprar un disco suyo pero sí dos o tres buenas canciones.

      No te creas que quedan ya muchos monstruos de este bienio, o al menos amí no me lo parece. Pero conociéndote un poco, seguro que los que vienen ahora también te "matan"...

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  4. No los conocía y me estoy pasando por el Spotify para oírlos. La verdad es que son un grupo para directos que es lo que en realidad se esconde tras esa etiqueta de rock de pub. Sinceramente lo que he oído no me causa mucha impresión, buen guitarreo y una voz rutinaria, poco potente y con poca personalidad.

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    1. Efectivamente, el directo es el medio natural para este tipo de grupos; para casi todos, pero especialmente estos. Ya digo que no se les pueden pedir milagros, pero en cualquier caso me parece que su primer disco -por lomenos ese- merece la pena.

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