miércoles, 22 de diciembre de 2021

Navidades Ómicron

El calendario no perdona, y con virus o sin ellos las Navidades ya están aquí otra vez. Por lo general los ancianos sentimos el paso del tiempo como un tránsito fugaz, pero estos dos últimos años tal vez esa sensación se haya ralentizado un poco a causa de esta dramática coyuntura sanitaria que se hace cada vez más pesada, más reiterativa; vamos, que cuando la actualidad no es de nuestro gusto decide ir más despacio, por fastidiar. O me lo parece a mí, no sé. Pero aun así, todo llega y todo pasa. Y como ya saben ustedes, en este local nos apuntamos a todas las efemérides de categoría porque el caso es montar juerga: así que bienvenidos, niños y niñas, monstruos y monstruas, a la fiesta de Navidad en el bar de Rick. Intentamos no aburrir mucho al personal cambiando de músicas con frecuencia, y este año hemos recurrido al British Blues Boom. O sea, aquella segunda Invasión británica que tras hacerse "tendencia" en la Isla asoló después los Estados Unidos devolviendo, asumidas y aumentadas, las enseñanzas recibidas de los bluesmen que los blanquitos americanos -salvo honrosas excepciones- habían ninguneado como algo puramente "racial" (lo mismo que habían hecho con todas las ramas de ese frondoso rhythm'n'blues que ya había dado lugar poco antes a la primera Invasión). Y como es norma, recurriremos al formato de 12+1. Así que vamos allá: 

En la Isla el blues, aunque a pequeña escala, comenzó a hacerse popular en los primeros años 50 gracias al trapicheo de discos que traían los soldados negros de las bases americanas en la Isla y a los que llegaban a los puertos. Entraban en el circuito musical a través de los grupos de jazz, y eso explica que en un principio los primeros músicos de blues británicos alternasen ambos estilos. A mediados de la década ya había en Londres varios locales en los que se escuchaba: por ejemplo, en el piso de arriba del pub Round House había otro llamado London Skiffle Centre, en el que además de sesiones de "trad" (variante isleña del jazz al estilo dixieland), se sometía al skiffle a todo tipo de experimentaciones. El skiffle era un cajón de sastre, una música de origen negro nacida en los años 20 que se practicaba en varias zonas rurales de Estados Unidos; era muy simple y podía ejecutarse con artilugios caseros como tablas de lavar, botellas o cucharas, a los que se iban añadiendo los instrumentos musicales que se pudiese conseguir. En la Isla fue un vehículo para fundir el folk de ambas razas, e incluso se le añadieron ingredientes como el country: pueden estar ustedes seguros de que el beat británico le debe tanto al skiffle como al rock and roll. Y junto a esas dos opciones se va consolidando un blues que de momento sigue siendo acústico, al estilo Mississippi. 

Bien, pues allí destacaba el dúo formado por Alexis Korner y Cyril Davies: el primero era cantante y guitarra, mientras que Davies -que también tocaba la guitarra- fue el primer armonicista blues de la Isla y había ascendido a director de la sección de skiffle. Ambos comenzaron a hacerse conocidos por su participación en la banda oficial de trad jazz dirigida por Chris Barber, a quien acabaron convenciendo para que incluyese blues en su repertorio. Y tan convencido quedó que pronto se puso a traer músicos americanos de blues y de folk blues a la Isla para que tocasen en el local. Todo comenzó allí: el primero en llegar fue Big Bill Broonzy, pero poco después el nivel ya iba por el mismísimo Muddy Waters: les pagaban más que en su país, aquellos chavalitos pálidos los adoraban, y luego se iban a dormir a los mismos hoteles que los blancos sin que nadie pusiese cara de extrañeza... Aquello era un placer recíproco (algunos como Memphis Slim se vinieron a vivir a Europa). Waters además trajo la revolución con él, ya que fue el primero en asombrar a los presentes con una guitarra eléctrica -haciendo por lo tanto blues de Chicago- para sorpresa también de los puristas, los que solo prestaban atención al blues del Delta: esos torcieron el gesto, pero ahí comienza el rock británico. 

Para entonces y como era de esperar, Korner y Davies ya habían abandonado el skiffle: en 1957, cuando comenzaron a llegar los bluesmen, aquella sección dejó de existir y el local pasó a llamarse The London Blues and Barrelhouse Club. Otro nombre mítico. Y no menos lo es Alexis Korner's Blues Incorporated, el primer grupo de blues en la Isla, creado por Korner en 1960 y por el que, además de su colega, fueron pasando un buen número de jovenzuelos que luego serán muy famosos, en un primer momento procedentes en su mayoría del jazz. En 1962 graban su primer disco, en el que ya figuran algunas futuras personalidades como "Long" John Baldry o Dick Heckstall-Smith... y nosotros abrimos la fiesta con ese debut, compuesto en su mayoría por piezas propias. He aquí "Gotta move", la primera, una instrumental obra de Korner; a quien se le llama "El padrino del blues británico", aunque a lo largo de su extensa carrera haya sido padrino de unos cuantos estilos distintos.

Davies, aun siendo casi cinco años más joven que Korner, no estaba muy de acuerdo con las mixturas modernas que se le ocurrían a este, y poco después de haber grabado aquel primer disco decidió abandonarlo, descontento con la tendencia un tanto "rockera" de algunos miembros del grupo (que luego derivará hacia el jazz). Antes de que terminase 1962 ya tenía su propia banda, a la que bautizó como Cyril Davies R&B All Stars y que como era de esperar se convirtió en otra escuela de jóvenes talentos: entre la banda de Korner y esta, por ahí pasaron en un momento u otro casi todos los futuros Stones, Beck, Page y docenas de nombres más. Por desgracia Davies murió a principios de 1964, con solo treinta y dos años, a causa de una pleuresía, y sus grabaciones fueron muy escasas. Pero aquí queda constancia de su habilidad como armonicista:

Y si Korner es el padrino, el padre es John Mayall. Un personaje crucial para el desarrollo del blues británico, ya que alcanzó mucha mayor proyección que su introductor (fue el propio Korner quien convenció a Mayall para que dejase Manchester y bajase a Londres). Mayall comprueba que el continuo trasiego de músicos prometedores va a ser una constante en las bandas de blues más o menos tradicional, ya que estaban usándolas como trampolín para ejercitarse antes de crear sus propios grupos, y en 1963 decide crear los Bluesbreakers, otra escuela de ese tipo. A diferencia de Korner, Mayall nunca abandonará el blues: su edad de oro va desde ese primer momento hasta principios de los años 70, pero con más o menos fans ha seguido en la carretera hasta la llegada del virus puñetero; o sea, casi hasta los noventa años. Su debut discográfico, en 1965, es un directo en el Klooks Kleek (otro local del gremio) titulado "John Mayall plays John Mayall". Aún no es tan famoso como Korner o Davies, y por lo tanto sus músicos tampoco lo son; aunque bueno, el jovencito que toca el bajo se llama John McVie, y el batería Hughie Flint.

Otro personaje de categoría es Graham Bond, que ya tenía una fama cuando entró en la banda de Korner porque en 1961 había sido votado como "Nueva Estrella del Jazz". Por entonces era saxofonista y cantante, pero poco después se dedicó a los teclados: en ese puesto, Bond está considerado como el primer maestro para posteriores luminarias como Jon Lord o Keith Emerson. Entre otras cosas, fue el primero en usar un melotrón; y es también el primero en la Isla que combina el blues con el jazz bajo el nombre de The Graham Bond Organization. Ese grupo lo creó reclutando a unos muchachos que estaban con Korner pero prefirieron seguirlo a él: John McLaughlin, Jack Bruce, Ginger Baker y Dick Heckstall-Smith. Para cuando grabaron su primer Lp, en 1965, McLaughlin se había ido; pero para el tipo de sonido que buscaba Bond en ese momento ya no era necesario. A ver qué les parece este arranque con la inmemorial "Hoochie coochie".

En 1963 se presentan los Rolling Stones, que encabezan esa segunda generación en la que ya comienza a fusionarse el blues con el rock. Algunos de sus miembros habían pertenecido antes a un grupillo de barriada llamado The Blues Boys; de hecho Brian Jones, uno de sus fundadores, era un fan a muerte del blues. Y si se hicieron conocidos fue gracias a unas cintas que mandaron a Korner, con quien llegaron tocar Jagger y Richards. Pero ya para entonces Jagger era un personaje muy práctico: "al principio fuimos una banda de blues y después nos orientamos más hacia el pop, porque queríamos tener éxito y salir en la radio”. En poco tiempo los Stones fueron una de las más brillantes bandas de r'n'b (es decir, de fusión) en la Isla; pero nunca abandonarán el blues más o menos tradicional, que ejercitan según el día que tengan. Y ya su primer single es una buena muestra de esa ambivalencia: el "Come on" de Berry, otro supuesto rockero que evidentemente viene de los mismos sonidos de donde luego llegan ellos. Ah, y la armónica: las primeras lecciones se las dio Jones, pero su primer ídolo fue Cyril Davies; que fue también quien se lo recomendó a Korner. Las vueltas que da la vida...

Al mismo tiempo que los Stones llegan los Yardbirds, también en 1963, aunque de entrada estos parecen más inclinados hacia el blues tradicional. Se trata de un grupo creado por Keith Relf (un cantante que se aficiona a la armónica tras ver a Cyril Davies), el bajista Paul Samwell-Smith y el batería Jim McCcarty, quienes a continuación se asocian con el solista Top Topham y el rítmica Chris Dreja. Y su primer trabajo "serio" es el de teloneros de su adorado Davies: más no se puede pedir. Pero la cosa sube de tono a finales de ese mismo año, cuando el siguiente artista al que acompañan es el mismísimo Sonny Boy Williamson II, y poco después presentan su primer single. Para entonces ha habido un cambio en la plantilla: el jovencísimo Topham (solo tiene quince años) lo deja y vuelve a la escuela de Arte por insistencia de sus padres, que no ven con buenos ojos esta aventura ratonera. Su puesto es ocupado por un tal Eric Clapton, compañero de escuela que ya ha tocado en algunos grupillos; pero que también se irá pronto, porque el grupo quiere evolucionar hacia el pop y él es un purista que encuentra acomodo en la banda de Mayall. En una escala estelar nunca vista antes ni después en ningún otro grupo, por los Yardbirds pasarán luego Jimmy Page y Jeff Beck, pero aquí queda aquel debut en Mayo del 64 con esta excelente versión de "I wish you would".

Al igual que los Stones, muchos otros grupos decidirán, en la encrucijada entre el r'n'b y el blues urbano, elegir la primera opción. Y no es necesario recurrir al cinismo de Jagger para explicarlo: si solo haces blues tu mercado se reduce, porque la variedad de tu repertorio también lo hace. En consecuencia, la primera invasión británica (1964-65) está poblada de grupos que optaron por el r'n'b: además de los Stones tenemos a los Who, Kinks, Animals, Pretty Things etc. Pero como nosotros celebramos hoy la fiesta de la segunda invasión (1967-68), seguimos por el camino del blues, que gracias al éxito del disco de Mayall con Clapton (1966) parece también viable. Clapton se marcha a continuación, porque ya tiene pensado su futuro: crear un grupo a su altura. Así que, tras negociar con Jack Bruce y Ginger Baker, que acaban de abandonar a Graham Bond, el trío conocido como La Crema se presenta ante las multitudes isleñas ya en ese mismo año. Y aunque hay algunos singles y canciones sueltas cercanas al pop, no cabe duda de que la esencia de este grupo es el blues... con un cierto punto psicodélico a veces, que irá creciendo con el paso del tiempo. En todo caso el Lp de debut es magnífico, a medias entre originales y versiones que hacen suyas con total dominio. Las originales, por cierto, son de Bruce y Baker en menor medida: ya por entonces se ve que Clapton es un técnico muy bueno pero necesita quien le escriba material.

Hubo en este furor blusero isleño algunos músicos que llegaron a ser más puristas que el propio Clapton. Y no cabe la menor duda de que el grupo más destacado de la ortodoxia son los primeros Fleetwood Mac: integrado en su mayoría por músicos procedentes de la banda de Mayall y con el divino guitarrista Peter Green (que había entrado en esa banda sustituyendo precisamente a Clapton) como figura señera, comienzan a grabar en 1967 mostrando un preciso conocimiento del blues de Chicago y de las grandes figuras como Elmore James. El señor James será el mayor influjo del grupo en sus primeros tiempos, comenzando por el single de debut: esta espléndida versión de "I believe my time ain't long" (que bajo diferentes títulos -"Dust my broom", por ejemplo- y muy ligeras variaciones estuvo regrabando casi hasta su muerte en el 63).

El bienio 1967/68 es la fase culminante del blues rock, y cada día surge un grupo nuevo en algún sitio. Esa situación de efervescencia dura poco, ya que los más inteligentes comenzarán pronto a buscar su estilo propio para sobrevivir, pero de momento es una espléndida oportunidad para coger soltura y darse a conocer en un mercado que crece día a día. Y otro de los grupos fantásticos que nacen en ese estilo son Ten Years After, a cuyo frente vemos a otro de los grandes guitarristas de la época: Alvin Lee -que además es el cantante-, experto tanto en blues como en jazz, folk y rock and roll y que, aun contra su propia voluntad, pronto se consideró como uno de los más rápidos en la nómina de guitarristas isleños. También contra su voluntad, hay muchos aficionados que solo recuerdan de este grupo la archifamosa "I'm going home", estrella en Woodstock, pero los TYA eran mucho más que eso: su impresionante carrera, que luego pasará por la psicodelia e incluso el progresivo, comienza con perlas como esta, incluida en su primer Lp:

El blues rock se distinguió, entre otras cosas, por el protagonismo que alcanzaron los guitarristas: en poco tiempo la Isla comenzó a sentir una veneración tal vez excesiva por ellos ("Clapton es Dios", ¿recuerdan?). Y otra de las glorias nacionales del instrumento lanza su primer disco en 1968: se trata de Jeff Beck, para mí el más grande de todos, que después de su paso por los Yardbirds reúne un grupo de profesionales realmente notable en el que destaca la voz de Rod Stewart (que también se ha ido haciendo ya un nombre). El primer disco grande de Jeff Beck Group se titula "Truth" y en él se contienen, además de algunas piezas propias, unas cuantas versiones que muestran tanto la categoría como la personalidad de los músicos. Como en el caso de los TYA y muchos más, deja claro también por qué la Isla consiguió hacer aquellas dos invasiones: porque sus músicos saben interiorizar los estilos negros mucho mejor que la mayoría de sus colegas estadounidenses, y fusionándolos con su propio carácter les dan nueva vida. Oigan si no esta versión de Willie Dixon que, sin grandes modificaciones, dejaba boquiabiertos incluso a los propios negros... y que poco después usará Jimmy Page para el primer disco de los zepelines en una versión más densa, larga, pesada y apabullante, con una base rítmica más cerca ya del heavy que del blues rock. Solo hay un año de distancia entre la de Beck y la suya, pero esa ya es otra época.

Otra posibilidad que ofrecía el blues era la de explorar su vena más cercana al folk, y hubo unos cuantos grupos que lo intentaron aunque por lo general no llegaron muy lejos (vuelvo a los zepelines: a partir del 69 las masas huelen la sangre y quieren cada vez más leña. Black Sabbath están al caer). Sin embargo hubo uno que consiguió colocarse en ese sector y luego, como todos los demás, comenzó a buscar su tono personal hasta convertirse en una de las referencias clásicas de la Isla: Jethro Tull, creados en 1967 bajo la dirección de Ian Anderson (flauta, acústica y voz) y Mick Abrahams (solista y voz). Pero mientras Abrahams es un fan a muerte del blues tradicional, Anderson viene de experimentar también con el soul -de ahí su afición por los instrumentos de viento-  y el folk, lo cual le da una visión más amplia. Pronto se verá que ambos personajes son incompatibles; eso causa la marcha de Abrahams tras la publicación del primer Lp y la consagración de Anderson como líder supremo. Pero a nosotros nos importa ahora su debut a principios del 68 con un single a nombre de Jethro Toe, debido a un error tipográfico del juntaletras de la MGM. No importó mucho, porque ante la escasa cifra de ventas el sello los echó... y el resto es historia.

Alexis Korner comenzó en 1967 a compaginar su trabajo como músico con un programa en Radio One, la emisora moderna de BBC creada muy poco antes. Desde allí no solo impartió magisterio, como suele decirse, sino que además dio su bendición a unos cuantos grupos nuevos. Y al más brillante de todos lo bautizó él mismo con el nombre de Free. Estamos ante cuatro muchachos que partiendo del blues inventaron el hard rock ellos solos, con un desparpajo impresionante para su edad: el cantante Paul Rodgers y el batería Simon Kirke tenían dieciocho años; Paul Kossof, el solista, diecisiete; y Andy Fraser, el bajista, con quince años ya venía de la banda de Mayall, expulsado por mal comportamiento. Pero no solo eso: los cuatro eran verdaderos solistas, con un nivel sorprendente. Tras escuchar algunas maquetas suyas Korner consiguió que los fichara la bendita Island Records, y a finales de 1968 grabaron su primer disco grande, "Tons of sobs", publicado en la primavera del 69. Free, como TYA y muchos otros grupos, tienen que cargar con el sambenito de "one hit wonder" que les otorga el público poco informado por culpa de una sola canción: en su caso es "All right now", un maravilla de 1970 que aún hoy sigue sonando en las emisoras convencionales. Pero al igual que la banda de Lee, fueron realmente grandes y tampoco era esa su mejor canción (aunque sí la de más gancho a efectos comerciales). En fin, da igual: he aquí una de las que integran aquel legendario primer disco.

Y llegamos a la selección 12+1, fuera de programa y que en este caso ni siquiera es propiamente una canción, sino más bien una cuña publicitaria a mayor gloria de Radio One. En el otoño de 1966 se cerraba el círculo del blues más o menos convencional con la llegada a la Isla de Jimi Hendrix, casi diez años después de la visita de Muddy Waters: fueron dos revoluciones, cada una en su momento. En diciembre de ese año se publicó su primer single y a partir de entonces visitó con frecuencia la BBC, fuese para "Top Gear" (el programa de Alexis Korner, que además lo entrevistó) como para otros cuantos. Allí Hendrix acabó sintiéndose como en su casa, y un buen día decidió regalarles un jingle. Aquí lo tienen:



Y esto es todo, sufridos pacientes. Espero que no se hayan aburrido mucho, e incluso que algunos de ustedes hayan disfrutado de la velada. Para ese caso, aquí les dejo un paquetillo con las canciones que integran la fiesta más un pequeño añadido para posibles forofos. Felices fiestas en general, y que el bicho no les complique mucho la vida. En otras palabras: a seguir bien.  

Ah, sí: en el improbable caso de que ande por aquí algún yeyé aficionado a las modernuras, le informo de que el Paseante también ha hecho su pequeña fiesta particular: aquí la tienen. A la vejez, viruelas. O eso dice él.  

24 comentarios:

  1. Hola Rick.
    Vas al cielo de cabeza, pues no conozco a nadie tan devoto de las fiestas de guardar, las cuales reverencias como se deben. Espero no te de por celebrar el año nuevo chino, ni el ramadan musulman, ni seguir el calendario azteca, ni cualquiera otra fiesta religiosa, que sino adios blog.
    La selección es de lo mas apetecible, así que seguro a disfrutamos todos.
    Salydos
    Jose.

    PD: reza por los ateos que no celebramos las fiestas, siempre puede venir bien.

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    1. Hola, José.

      Las fiestas aquí se respetan; pero a cambio suele haber menos rollo y más música, así que no te quejes. Al contrario, cuantas más fiestas haya más regalitos habrá también.

      Y rezo por los ateos, no te preocupes...

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  2. ¡Menudo Menú nos has preparado Rick!, completo de Nochebuena, Navidad, Año Nuevo y Reyes, ¡qué despiporre, qué atracón más suculento!, y además, aderezado con los caldos de tu incombustible sabiduría musical, ¡no se puede pedir más!
    Para todos los tarras como servidor, ejercicios como éste sirven para corroborar que fuimos, vamos y seguiremos caminando por el buen sendero.
    A pasarlo decentemente, que ya nos vale.
    Saludos,

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    1. Es un menú para gente mayor, eso está claro. No sé si a las jóvenes generaciones este tipo de músicas les interesa, pero en fin...

      Saludos y suerte con el año nuevo.

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  3. No le hagas mucho caso a las etiquetas cronológicas ya que tienden a falsificar la realidad por mucho que estén llenas de ironía. Por lo demás tras unos textos que resumen a la perfección la historia del blues británico y me ha hecho recordar aquel maravilloso episodio dedicado al blues británico en la serie de Scorsese, Red, White and Blues, dirigido por Mike Figgis, lo has aderezado todo con temas bien representativos de cada momento.
    Casi situado por el ómicron, que ha lanzado sus bombas en mi cercanía te envío mis mejores deseos para el 2022.

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    1. Hombre, las etiquetas están bien para ir organizando un poco la historia, y luego ya cada uno se lo monbta como quiera. Lo de Scorsese tiene mucho mérito: se le nota la afición, y eso siempre potencia el trabajo.

      Suerte con el 2022, a ver si vamos saliendo del agujero...

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  5. Muy buena entrada y vaya regalo de cumpleaños ese material escondido en el paquete navideño, que no mencionaré para evitar ''espóilers'' a quien se lo descargue.

    De los primeros temas que has dejado, siguiendo el hilo cronológico, me gusta sobre todo el de Cyril Davies, no solo por la magnífica armónica sino por el conjunto. En los siguientes grupos has elegido en general canciones representativas del género y versiones, aunque hoy sean en varios casos desconocidas (al menos para mí, el resto de comentaristas seguro que están más puestos), salvo con Cream, cuyo primer disco incluye versiones más cercanas al purismo blues y has elegido una canción rock de nuevo cuño, muy buena, eso sí, y con mucha coña.

    Como dices, el blues británico supo recrear el género y a su vez volverlo a exportar al que era su país de origen, con ese protagonismo de guitarras y los cimientos de lo que serán el rock duro y el heavy más adelante, por no hablar del progresivo, que a su vez venía de la psicodelia, etc. En ese sentido, entiendo que la vertiente más purista de varios de estos grupos no tuviera tanto éxito como las fusiones, ya fuesen R&B o lo que vendrá después, más pesado y atmosférico, donde sobresalió Led Zeppelin. Es una evolución natural. He ido a mirar acerca de la canción de Free y me ha llamado la atención que fuera de nuevo cuño, porque realmente parece una versión de algún bluesman americano. La línea de Hendrix, o la que seguirán Page, Beck, Ian Anderson y tantos otros, en cambio, aun manteniendo el blues como la base de su influencia, abandona las raíces y se emancipa.

    Menudo documento ese jingle de Jimi. ''Radio One, you are the only one... for me''. Ese tío era auténtico como pocos, carente del postureo del que adolecían tantos músicos británicos de la época, que por muy buenos que fuesen se preocupaban en exceso por no manchar su reputación con el pop de masas o en otros casos obedecer a la última tendencia del Swinging London.

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    1. Hola, Rodión. No te preocupes mucho por los spoilers, que para la mayoría del público aquí presente, seres provectos, ese tipo de cosas ya da igual.

      Es curioso que destaques al señor Davies antes que a los otros; pero probablemente me lo parezca a mí solo, porque yo no soy muy aficionado a la armónica. Conste que de todos modos el personaje más brillante en el mundo de la armónica blues británica fue John Mayall, aunque es evidente que Davies es el instigador de todos ellos.

      El proceso de evolución que emprenden los británicos los británicos a partir del blues de Chicago es admirable, y no solamente sirvió de referencia a los músicos blancos estadounidenses sino incluso a los propios negros. Está claro que Muddy Waters o B.B. King (entre otros) son los guías principales, pero hubo muchos músicos que se fueron decidiendo por ese instrumentos al ver que había un público de ambas razas ya muy potente para ellos.

      Jimi era como un niño grande. Esa fue su grandeza y su desgracia. Y por supuesto, sabiéndose tan bueno, podía haberse subido a la parra como hicieron otros, pero la tontería no estaba en su naturaleza.

      Suerte con el año 2022.

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    2. Bueno, a mí tampoco me gusta la armónica especialmente, pero aquí funciona muy bien y está bien integrada, tiene 'swing', como dirían los amantes del jazz. Supongo que nos pasa a muchos con algunos instrumentos ''chillones'', en ocasiones.

      Mozart odiaba la flauta. Decía que solo había una cosa peor que una flauta: dos flautas. El oboe y otros instrumentos dulces de viento no le causaban ese rechazo. Y a pesar de eso, ya ves, tomó el libreto de ''La flauta mágica'' para su conocida ópera.

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    3. El mundo de los instrumentos de viento en general da para opiniones bastante subjetivas, y puedo entender que a Mozart no le gustase la flauta. A mí, además de la armónica, me suele chirriar el saxo e incluso las trompetas. En fin, la cosa depende mucho de cómo se utilice y en qué contexto.

      Por cierto, que el otro día se me pasó decir algo sobre Free. Supongo que ya sabes que es uno de mis grupos preferidísimos, y no es extraño que te haya parecido una original: esos chicos, con esa edad, eran capaces ya de cosas así. Y resulta que hace dos días me he encontrado con un artículo antiguo del Jot Down que me parece muy interesante, aunque su autor valora cada disco de un modo diferente al mío. Lo cual es lógico, porque cada uno es como es. Échale un vistazo, a ver qué te parece.

      https://www.jotdown.es/2016/08/free-la-maldicion-all-right-now/

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    4. Buen artículo, sí señor. Lo he leído por partes, escuchando algunos temas de Free que va mencionando. Es un grupo que todavía tengo por descubrir, y por ello no puedo opinar sobre las valoraciones del autor acerca de su evolución y el ranking de los álbumes, pero sí diré, ya en broma, que esa comparación con los Back Street Boys está de más: tengo bastante manía a aquella moda de finales de los noventa en la que en el pop triunfaron esos grupos prefabricados de cantantes, los BSB desde USA y Spice Girls desde UK, que arrasaron en mi generación de púberes. El grunge y el brit pop acababan de morir y comenzaban los años de ayuno. 'Soundgarden', por cierto, había bebido - en sus mejores tiempos - del legado de la generación hard-rockera de Free, Led Zeppelin, Black Sabbath... aun con todas las diferencias entre aquellas bandas, ya me entiendes. Perdona por la digresión.

      Es interesante (y triste) lo que puede hacer un éxito de radio-fórmula para la memoria de un grupo, como en el caso de Free. ''All right now'' es una buena canción, pero pertenece a esa estirpe de hits que se han pinchado machaconamente. Luego ya es cosa de cada uno que esa fórmula acabe matando a las canciones. Hay mucha gente que no soporta ''Sultans of swing'', que a mí me encanta a pesar de todo, aunque creo que esos dos temas de los impronunciables Lynyrd Skynyrd, por ejemplo, a pesar de ser magníficos, necesitan hibernar varias décadas.

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    5. Hibernar de cara a la amplia difusión de radio y TV, quiero decir. Por su propio bien, para no quemarlas. Tema aparte es lo que puedan suponer para la memoria de un grupo o un género.

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    6. Supongo que lo de los Back Street Boys es una "licencia jocosa" que se permite el periodista para que se comprenda mejor la situación. En cuanto a los grupos como Soudgarden, desgraciadamente esa es una buena prueba de lo que pasa cuando se asimilan mal los conocimientos. El grunge, en general, no es más que un empacho de grandes lotes de rock clásico mal digeridos, probablementee escuchados a toda prisa para, también a toda prisa, ponerse a copiar. No sé si has visto alguna vez una de esas listas que hacía Kurt Cobain de sus músicos y discos preferidos: eran enormes, muy amplias, pero totalmente descoyuntadas. Teniendo en cuenta su edad, estaba claro que había escuchado música al tun tun, sin un criterio.

      En fin, da igual. Y ahora me vas a perdonar si resulto un poco cansino, pero tengo que insistir con Free. Su mejor disco, en abstracto, es "Fire and water", el tercero, y no ya porque figure ahí la versión larga de "Fire and water", sino como mínimo por otras dos canciones: la que da título al disco y sobre todo "Mr. Big", para mí la mejor de toda su carrera y la demostración palmaria de lo grandes que eran. Esa enseñanza que dan de cómo funciona una base rítmica clásica, soberbia, con lentitud, dominando los silencios, acercándose al jazz, y luego la exhibición de Fraser con su bajo, a la altura de los grandes monstruos como John Entwistle o Ric Grech, resulta impagable. Por favor, escucha detenidamente al menos esa canción. Y a poder ser busca unos buenos altavoces, porque es de las que se crecen con un equipo de sonido tradicional. Como Hendrix buscando los amplificadores de válvulas.

      https://www.mediafire.com/file/rz3iwq05bq9a3sq/1970_Fire_and_water.rar/file

      Por último: si vas a buscar la discografía de estos señores (sus mejores discos son los tres primeros) cuidadpo con las remasterizaciones, que por lo general son un tanto extrañas. Si es posible busca las ediciones SACD japonesas. Y si no las pillas, avisa.

      A mandar.

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    7. Ante todo, muchas gracias por el disco, que es realmente bueno. Y ''Mr. Big', efectivamente, es una delicia para los oídos, con ese bajo, entre otras cosas. Luego está el tema de las texturas musicales, como lo llamo yo por resumir: entre la batería orgánica y la grabación de los instrumentos. ¿No es, entonces, una remasterización? Lo pregunto por lo que dices respecto a la discografía de Free. Entiendo que en ocasiones las remasterizaciones puedan estropear el material original como precio de la digitalización, aunque otras veces no tenga por qué ocurrir esto. Imagino que esto ocurrirá incluso en algunas ediciones nuevas en vinilo.

      Estaba bromeando yo también acerca de esa mención de los Back Street Boys (no con mi opinión sobre ellos). Respecto a lo otro, ya me puedes perdonar tú, porque al ponerme a escribir comentarios soy dado a las digresiones, como sabes. Ya te he dicho alguna vez que entendería que borraras algún comentario si consideraras que estropea tu entrada, y hablo en serio, no le doy importancia al asunto. Con respecto a esa herencia hard-rockera de los setenta pensaba en concreto en Soundgarden, no en Nirvana. No pretendo comparar a Soundgarden con aquellos grupos mencionados, pero su estilo, aun dentro de la escena grunge y cierto filtro del metal de su época, bebe de ellos; para bien o para mal, eso ya es otra cosa. Yo no soy particularmente fan, pero sí me gusta su 'Superunknown'. Otros prefieren su disco anterior. Chris Cornell aportó, aparte, material suelto interesante, pero tampoco le seguí mucho la pista.

      En cualquier caso, de las bandas adscritas al grunge, me sigo quedando con Nirvana. Entiendo tu crítica, y otras tantas que se le pueden hacer, sobre todo partiendo de que se sobredimensionó su aportación, al convertirse en el fenómeno que fue, pero, valorado en su justa medida, creo que crearon buenas canciones. Fueron un catalizador de sentimientos varios de parte de una generación, y sea esto mérito suyo o solo un ramalazo de suerte sobrevenido, la cosa funcionó. Y lo hizo tanto en sus interpretaciones ruidosas como en el famoso ''Unplugged'' que algunos escuchamos (en mi caso, bastantes años después de la desaparición de Nirvana) hasta agotarlo. Pero entiendo sinceramente que no te digan nada e incluso que lo suyo te parezca una involución musical, un tropiezo de la industria.

      Respecto a tu apunte de las influencias, diría que Cobain añadió en esas listas tanto grupos que de verdad le influenciaron como otros que simplemente le gustaban o creía que tenía que reivindicar, por las razones que fuesen. Por ejemplo, ''Never Mind the Bollocks'', por pura filiación ideológica punk. Y es que Cobain nunca dejó de ser un adolescente obsesionado con el ''qué dirán'' y con su propia imagen. Personalmente, veo peor a las bandas que solo han tenido unas pocas influencias basadas en la moda de turno y se han quedado en la copia superficial, como por ejemplo 'Mötley Crüe'. En la escena española del rock urbano eso ha llevado progresivamente a la decadencia, pues unas bandas nacieron directamente a partir de otras, creyendo que solo con seguir la estela de quienes triunfaron en su nicho (véase Leño, Barricada, Extremoduro, Platero y tú), podían aportar algo. El ejemplo paradigmático lo veo en Kutxi Romero, cantante y líder de Marea, que suele soltar frases lapidarias como que el rock nació con Rosendo y que no quiere saber nada de lo que se hizo antes ni en el extranjero. En fin, una vez más me disculpo por el rollazo. Y gracias por el disco de Free, que es lo importante y de lo que se trataba aquí.

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    8. Me alegro de que te haya gustado el disco. Es de los muy grandes, de esos que cuanto más veces lo escuches más te gustará. En cuanto al asunto de las remasterizaciones, el sistema SACD recurría a las cintas originales y no hacía ningçun tipo de "cirugía invasiva" como hacen algunas remasterizaciones pasadas de vueltas. En la Wikipedia tienes un buen resumen:

      https://es.wikipedia.org/wiki/Super_Audio_CD

      De todos modos ese sistema ha quedado restringido a series muy limitadas y generalmente en Japón. No es que fueran mucho más caras, pero el consumidor medio no solía distinguir la diferencia,. Por eso te decía lo de los altavoces. En un equipo patatero probablemente no se note la diferencia.

      No puedo hablar mucho del grunge, esa es la verdad, porque he escuchado muy pocas cosas: de Soundgarden no pasé del primer Lp (aunque creo que no es exactamente grunge eso), y de Nirvana escuché los dos primeros. Reconozco que el segundo está bastante trabajado, pero por alguna razón los tonos tristones y depresivos, tal y como se empezaron a encarar a partir de los 90, me atacan los nervios. Y como aún encima detesto el heavy...

      Bueno, pues como me he saltado mi sacrosanta norma de respetar la cronología, aqueí tienes el primer Lp de Free. Otra joya, por supuesto.

      https://www.mediafire.com/file/hm7n90cur7f9qze/1969_Tons_of_sobs.rar/file

      A ver qué te parece.

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    9. Gracias otra vez. Lo escuché ayer por primera vez y es una maravilla. Incluso diría que lo disfruté más que 'Fire and water', pero lo dicho, son solo apreciaciones de primera escucha.

      Por cierto, el timbre de voz del cantante una vez más me recuerda al de Mark Farner de Grand Funk Railroad. Seguramente este parecido se incrementa porque ambos interpretan un género similar, a pesar de las diferencias entre ambos grupos.

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    10. Bueno, parece que ya vamos consiguiendo que te interese Free. Asi que resulta obligado ir a por el segundo, titulado "Free". Posiblemente porque fue el primero que escuche de ellos hay momentos en que me parece que es el mejor. En cualuier caso, la suma de los tres primeros resulta soberbia, de lo más grande en su estilo.

      https://www.mediafire.com/file/y43halbjyl0idby/1969_Free.rar/file

      En cuanto al posible parecido entre Rodgers y Farner será únicamente por el estilo, como tú dices. A pesar de su edad, Rodgers tiene una voz sorprendentemente madura, rasgada, aguardentosa, muy de la escuela soul. Farner va más arriba, tiene un tono más agudo, y sinceramente no me parece tan bueno como Rodgers aunque precisamente por la diferencia de estilos los Funk no necesitan esas tonalidades. Farner empasta con el conjunto, qure busca un todo único, mientras que en Free se trata de que cada uno destaque: son un cuarteto de solistas que buscan los contrapuntos.

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    11. Gracias otra vez. Otro buen disco. La portada me suena mucho, no sé si por haberla visto en alguna parte o en este mismo blog, cuando hablaste de Free.

      Lo de las voces... Sí, ahora que lo dices, me has hecho ver esa diferencia. Para los no entendidos en el género, es fácil confundirlas superficialmente.

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    12. Pues esos son los tres mejores discos de Free, los tres primeros. Poco después salió "Highway", que siendo bueno ya no llega a la altura de los anteriores, y dos o tres meses después se publicó un directo que en realidad forma parte de su primera gran época: "Free live!". Lo lógico es que hubiese salido antes que el cuarto, para mantener una coherencia en tiempo y en estilo.

      Ya sabes que yo no soy mucho de directos, pero tengo una especial debilidad por este. En parte porque son Free, claro, pero además por la honestidad que demuestran: no hay un solo overdub ni truco alguno de sonido en la grabación, no pasó por el laborario. Su sonido es real, simple, directo de verdad. Así que, para completar su época más brillante, aquí lo tienes:

      https://www.mediafire.com/file/5hqt5uynjf2kepr/1971_Free_live%2521.rar/file

      Y ya a partir de ahí, tú verás. Sus discos posteriores son buenos, pero sin la magia de los primeros.

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  6. Pues me pilla a contrapié el britis blues, la verdad, pero me bajo el paquetito y voy oyendo que seguro que hay cosas interesantes. Mientras tanto, cuídate de turrones y demás enemigos navideños, y feliz año nuevo.

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    1. Tal vez no sea tu estilo preferido; pero nunca está de más echar un orejazo a este tipo de músicas, que es de donde viene la mayor parte de lo que nos gusta.

      Y lo mismo digo, que no nos atropelle este nuevo año.

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  7. Gracias, Rick. Dos paquetitos por el precio de uno. Alexis Korner, Graham Bond... me gusta, me gusta. Ya lo tengo bajado; ahora solo falta tener el momento de relax para disfrutarlo.
    Suerte. Ya queda menos.
    Saludos.

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    1. Hola, Bab. Espero que hayáis superado el cambio de años sin desperfectos notables. Y sí, creo que este tipo de material tiene que gustarle a alguien como tú. Disfrútalo.

      Y suerte también. Lo más gordo ya ha pasado...

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