lunes, 20 de noviembre de 2023

1960-65: Londres despierta (XI)

1965 es un año frenético para Manfred Mann, tanto en giras como en producción discográfica: ya dan conciertos en Australia y Nueva Zelanda, aunque de momento no llegan a Estados Unidos; de hecho, son uno de los pocos grupos británicos que, perteneciendo a la Invasión, tardarán un tiempo en actuar allí (como los Who, por ejemplo). Pero ya se encarga Ascot, el sello que los distribuye en ese país, de rebañar a fondo en su repertorio, y publica tres discos grandes (vamos, como los Beatles). En el mercado británico, su primer single se lanza ya a principios de Enero: en la cara A hay una versión de “Come tomorrow”, una balada que había alcanzado un éxito relativo tres años antes, y en la B “What did I do wrong?”, un jazz blues compuesto por McGuinness. Se sigue por lo tanto con la estrategia de una cara para cada público: pop asequible para masas junto a piezas más “serias”. Este sistema, un tanto esquizofrénico, parece además arriesgado, ya que pueden acabar perdiendo uno de esos dos públicos; sin embargo, y aunque son el único grupo de primera línea que trabaja este sistema de forma tan clara, de momento les sigue yendo bien: el premio es un top cuatro. Repiten la jugada en Abril con “Oh no, not my baby”, otra versión de una balada estadounidense con bastante proyección a lo largo de los años, y “What am I doing wrong?” en la cara B (cuyo estilo es similar al de la B del single anterior, incluyendo ese “cambio temporal” del título). A lo tonto, rozaron el top 10.



A principios de verano publican el Ep “The one in the middle”, integrado por una original y tres versiones. En la contraportada se nos dice que la canción que le da título fue compuesta por Jones para Keith Relf, de los Yardbirds, pero que este la rechazó amablemente porque la letra original no le convencía. No sé cómo sería esa letra, porque luego Jones la reformó, pero la canción tal vez no cuadra mucho con el rumbo que estaban siguiendo los Yardbirds. Por otra parte, se añade que habían querido presentar ese Ep a nombre de “Manfred Mann featuring Paul Jones”, lo cual suena un poco raro; al parecer el propio Jones rechazó esa idea, ya que le pareció presuntuosa. Tal vez la razón sea que Jones, uno de los dos ejes del grupo junto a Mann, está pensando en seguir una carrera en solitario; y Mann, como hizo Gomelsky con Clapton, trata de halagarlo. Tampoco en este caso va a servir de mucho, pero Jones no tiene prisa y está dispuesto a esperar hasta que sus compañeros encuentren un sustituto de categoría. Otra de las “novedades” que nos trae este disco es la primera de las versiones que harán de piezas de Bob Dylan: con el tiempo, Manfred Mann se van a convertir en especialistas en el repertorio de don Roberto, quien por otra parte los ha alabado más de una vez. Ese debut es “With God on our side”, y como han demostrado los Byrds muy poco antes, ese señor es una verdadera mina: pronto surgirá el famoso dicho que afirma que “las mejores canciones de Dylan son las versiones que hacen de ellas”. Otra versión, esta de Herbie Hancock, es “Watermelon man”, una perla del jazz con fuerte carga blues que Mongo Santamaría pasó por el tamiz latino hasta hacerla inmemorial. Los Mann hacen un refrito de ambas querencias añadiendo su propio sello, y el resultado les queda muy bien. La tercera es “What am I to do”, una clásica de Doc Pomus y Spector que habían lanzado las Paris Sisters en su tono dulzón tres años antes, y a la que por supuesto Jones y los Mann les dan un nuevo vigor. Entre unas cosas y otras, este Ep fue el primero (y más contundente) de los tres número uno consecutivos que consiguieron en este formato.


Cuando ese verano termina nuestros amigos atacan con un nuevo single cuya cara A es otra versión de Dylan: “If you gotta go, go now”. Es una canción que suena un poco “rara” hecha por él, ya que tiene un ritmo más vivo y convencional de lo que solía hacer don Roberto; incluso la letra, entre irónica y graciosa, resulta un poco “ligera”, y tal vez por falta de convencimiento tardó varios años en publicarla salvo en algún país europeo. El caso es que, precisamente por esa viveza, resulta mucho más fácil para cualquier grupo hacer versiones, ya que no es necesario modificarla mucho. Ya se había grabado una versión en la Isla, hecha por los Liverpool Five (el último grupo teóricamente beat -aunque no eran de Liverpool- con una cierta proyección comercial en Alemania y Japón), pero pasó sin pena ni gloria. Los Mann en cambio alcanzan un puesto 2 cambiando su tono rockero americano por el aroma poppie tan de la Isla. En la cara B tenemos “Stay around”, compuesta por Vickers, de nuevo manteniendo ese contraste tan propio en ellos, con un tonillo jazz/blues muy agradable. Por cierto, Vickers es otro que anuncia su marcha, ya que quiere dedicarse al mundo orquestal.



El otoño se inaugura con la publicación de “Mann made”, el segundo Lp del grupo; de un total de trece piezas, cinco son originales. Hay dos de Vickers: la instrumental “The abominable snowman”, una deliciosa muestra de jazz/blues isleño, y “You’re for me”, que canta Jones y pertenece también a esa escuela. Jones es el autor de “I really do believe”, de agradable tono soul, mientras que Hugg sigue los pasos de Vickers con “Bare Hugg”, otra instrumental, esta con protagonismo para el vibráfono. También se pone "oficialista” McGuinness, cuyo “L.S.D.” me recuerda el “You don’t love me” en sus distintas versiones. Y llegados justo a las versiones, de procedencias ya más amplias que un año antes, la apertura con “Since I don’t have you”, una clásica del duduá, demuestra que a Jones se le permiten todo tipo de comodidades mientras espera por un sustituto: seguro que la ha elegido él. Y seguro que no ha sido la única, porque al menos “I’ll make it up to you” o “You don’t know me” probablemente también. No estoy diciendo que sean malas, buenas o regulares, y por otra parte reconozco la categoría de Jones; pero se echa de menos un mayor protagonismo del grupo, porque a veces me da la impresión de que los Mann están actuando como simple banda de acompañamiento. Otra cosa es el material del tipo “Watch your steps”, la canción señera de Bobby Parker (con la sombra de Ray Charles detrás) que sirvió de faro para muchas bandas británicas de la época. También destaca esa magnífica versión de la ya intemporal “Stormy monday blues”, o una perla de la Motown como “The way you do the things you do”: en esas se nota mucho más el espíritu de grupo. En cualquier caso, es un colección muy atractiva que alcanzó cómodamente el top 10.




A finales de Noviembre los Mann alcanzan un nuevo número uno en Eps: “No living without loving”, que será también la última participación de Vickers. De nuevo hay tres versiones y una original, "Tired of trying, bored with lying, scared of dying", un rock and roll muy vitalista, obra de Jones. Quien por otra parte abre este disco con una versión de “No living without your loving”, una balada orquestal que había hecho famosa Gene Pitney poco antes; Jones le añade ese nervio isleño tan característico, aunque no hay grandes cambios con respecto a la original. Aquí la orquesta la dirige el mismísimo Vickers -esa será una de sus futuras actividades-, supongo que por deferencia del grupo (curioso: aquí todo el mundo parece llevarse muy bien). “Let’s go get stoned”, la siguiente, había sido popularizada por los Coasters, lo cual significa un cruce entre r’n’b y duduá. Tampoco aquí hay una modificación notable (y yo casi prefiero la de los Coasters), pero de nuevo el grupo sabe estar a la altura y demuestra su amplitud de registros. Por último, el regalito para los que nos estábamos quedando un poco defraudados con las versiones elegidas para este Ep: la ya inmemorial “I put a spell on you”, un lujazo a todos los niveles. Hay un barniz jazzero sobre ese blues, una exhibición vocal de Jones, un magnífico acompañamiento de todo el grupo, un verdadero trabajo de conjunto que demuestra una vez más que Manfred Mann, cuando se ponen a ello, siguen siendo una de las escasas agrupaciones que saben llevar la música de club a las listas de ventas; “enmascarados” a veces entre canciones mucho más complacientes con las masas, es cierto, pero manteniendo un estándar de calidad muy alto siempre.


1965 termina con la anunciada marcha de Vickers. La guitarra quedará a cargo de McGuinness; quien a su vez es sustituido al bajo por Jack Bruce, que acaba de abandonar la banda de Graham Bond. A principios del año que viene habrá también algunos cambios técnicos y corporativos, pero de momento los dejamos figurando de pleno derecho en esa primera liga británica en la que ellos representan el sector más “elegante”, por decirlo de algún modo.

14 comentarios:

  1. Todo lo que he escuchado es de lo más pariopinto, pero con muchas influencias, en la entrada anterior me parecieron como más...genuinos, diferentes. “Come tomorrow” es una balada preciosa, si bajas un par de tonos la voz, me sale el estilo años dorados de Elvis ( no me mates por el sacrilegio: ) “Oh no, not my baby” tampoco está mal, pero me gusta menos, es menos especial, aunque la orquestación sea más rica. “The one in the middle” me ha sonado, curiosa, muy Beatles, aunque esos teclados no encajarían demasiado con ellos, y sí, sin duda “ with Godo on side” es Dylan total, el comienzo hasta más o menos la mitad parece un himno de iglesia baptista ( perdón ; ) a partir de ahí, con la batería adquiere más empaque y resulta más emocionante. Es como un poema musicalizado, como mucha de la música de Dylan, él, para mi, como Cohen, han sido casi más poetas que músicos y por tercera vez perdón, sé que te encanta. "I you gotta go, go", es verdad que no suena nada a Dylan a diferencia del anterior… “The abominable snowman”, “una deliciosa muestra de jazz/blues”, tal cual! totalmente de acuerdo contigo, en "Watch your steeps", para mi lo más reseñable, el solo de los teclados y su ritmo. Storny monday, un estupendo blues. "Tired of trying, bored with lying, scared of dying" sí, tb de acuerdo contigo, un buen rock&roll con esa batería bien marcada y el piano dándole vidilla … y sí, sin duda, el que más me ha gustado “I put a spell on you” el bajo genial, la voz de Jones estupenda, cierto, menuda interpretación y menudos bajos hace, el saxo y la batería tb fantásticos… me ha sabido a poco, me he quedado con ganas de más : ) y sí, tienes razón el adjetivo que mejor les define es, elegantes. Mil gracias! un abrazo y buenas noches!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, María. Ya veo que te has tomado en serio esto de "desmenuzar" el contenido de estas entradas: bendita paciencia.

      La cuestión de si son más o menos genuinos no importa mucho, ya que el arranque de casi todos estos grupos parte de una mixtificación de raíz: la mezcla del rhythm and blues con "lo que sea". Así que "lo genuino" es un término impropio en estos casos. Más bien había que aplaudir lo contrario, es decir, saber evolucionar desde el principio, ya que es esa capacidad la que los va a mantener en pie. Si estás todo el tiempo haciendo lo mismo acabas aburriendo a los aficionados. Yo al menos nunca he entendido a los puristas, esa gente que vive en en una torre de marfil muy aburrida.

      Y totalmente de acuerdo que en tanto Dylan como -sobre todo- Cohen son antes poetas que músicos. Dylan "despierta" pronto, gracias a que Byrds y otros grupos le están demostrando que con un buen apoyo grupal sus canciones ganan mucho. No soy tampoco un fan a muerte de Dylan (no hay nada que perdonar, me "encanta" solo a ratos), pero creo que para los de mi condición la cosa está clara: su mejor momento fue 1965/66, cuando se tomó en serio esa necesidad de evolucionar.

      Saludos mil.

      Eliminar
  2. Me parecen muy buenos, incluso para los estándares de entonces. He seguido tu excelente relato hasta pararme en el nombre de Jack Bruce (imagino que coincidió cuando Ginger Baker le pateó en cierto concierto, manipulando para echarle de la banda de Graham Bond) y pensar: ¿por qué no son hoy más conocidos? El otro grupo ''elegante'' de la época, aunque distinto en estilo, fueron los Zombies.

    Varias reflexiones sueltas:
    - El formato EP me parece perfecto en muchos casos, y es una pena que en su día desapareciese, cuando podría habernos ahorrado tantos álbumes de once o doce pistas con canciones de relleno (con la eventual fórmula, que alguien llegó a difundir, de incluir la ''peor canción'' en la penúltima pista y otros trucos más o menos sutiles).
    - Manfred Mann, al menos en aquel año, abundó en las versiones, cuando el paradigma había comenzado a cambiar. ¿Le lastró eso? Eso sí: son buenas versiones.
    - Sí que parece una estrategia arriesgada, y que bien llamas ''esquizofrénica'', la de vender una cara A de pop comercial y una B tan alternativa, aunque me ha hecho gracia el juego de los títulos de esas dos caras B que comenzas al principio. Por cierto, de esos dos singles, a primera escucha me quedo sobre todo con ''What am I doing wrong''.
    - También me ha hecho gracia la portada del EP ''The one in the middle'', tras tu explicación. Estaba claro que querían agasajar al ''de en medio'' (y no nos referimos a los Chichos).
    - Veo que los que no hemos conocido de verdad el formato vinilo, ni nos hemos lanzado a él ahora que ''han vuelto'', nos hemos perdido esos detalles que regalaban los grupos y las discográficas. Lo digo por toda esa información, a la que has aludido aquí y en otras ocasiones, que aportan las carátulas.
    - Las últimas pistas de audio que dejas, tremendas. Y sí, esa versión de ''I put a spell on you'' merece ser reivindicada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, la verdad es que viendo los antecedentes de la relación entre Bruce y Baker no se entiende cómo luego vuelven a unirse para trabajar con Clapton. Así salió la cosa. En cuanto a los Zombies, bueno, también son elegantes. Siempre me han parecido una versión británica de los Beach Boys, con sus virtudes y sus defectos. Me parecen, como ellos, un poco melifluos. Pero no me hagas mucho caso, todos tenemos manías. Y por supuesto saldrán aquí también, claro.

      Totalmente de acuerdo en lo del formato Ep. Sobre todo para los grupos pop, que se vieron de pronto forzados a "rellenar " un disco grande con al menos la mitad de material de segunda. Es un caso claro de codicia empresarial, lisa y llanamente, aunque por supuesto los sellos ya se encargaron de colarle el invento al personal haciéndole creer que el Lp es un sello de distinción. Incluso hubo grupos que se lo creyeron, como Pink Floyd, que a partir del 68 se negó a publicar singles (salvo alguno muy concreto en según qué países) con la excusa de que "ellos no se dedicaban al público masivo sino al de calidad". Toma ya. O Led Zeppelin, inducidos por su manager, el mafioso Peter Grant. Aunque al menos en eso Grant fue honrado: solo es dinero, no hay nada personal.

      Gran parte de los seguidores de grupos como Manfred Mann suelen ser un tanto "alternativos". Quiero decir que no son exactamente el mismo grupo central de los que siguen a Beatles, Stones y demás familia, sino más bien fans de un estilo antes que de un grupo. Por lo tanto, si tu afición es el r'n'b británico, sea del grupo que sea, te preocupa menos la originalidad de una pieza que lo bien trabajada que está. Más o menos, esa es la idea. De todos modos también los Man irán aumentando la producción propia a medida que van abandonando las fuentes de su sonido original.

      Los benditos detallitos de las fundas... A veces te enterabas de cosas que por supuesto no iban a influir en la evolución de la raza humana, pero los que teníamos vocación de marujas disfrutábamos horrores con ellos.

      Eliminar
  3. Me reafirmo en lo dicho en el anterior artículo, me gustan estos tipos. Como bien dices, suenan muy elegantes, sobre todo en sus versiones de blues, género en el que los interpretes suelen calentarse mucho. Manfred Mann tienen ese punto de contención que les acerca un pelín al pop, o el toque isleño que dices tú, que le sienta muy bien a las piezas. Aun así, al menos en lo que reseñas, tienen poco material original. Ya sé que de aquella se llevaba mucho lo de las versiones, pero un grupo con aspiraciones no puede depender tanto del material ajeno.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una buena etiqueta que se les podría asignar es de "buenos profesionales", en el mejor sentido. Incluso en su vertiente pop, aunque a veces nos parezca un tanto facilona, tienen su mérito. Mann era un buen gestor, por decirlo así: sabía mantener las cuentas con el mayor grado de libertad creativa posible.

      Y en cuanto a las versiones, vuelvo a lo que le digo a Rodión: en su caso supieron mantener un equilibrio muy ajustado, aunque dentro de poco la mayoría del repertorio ya será original. Claro que, si nos ponemos a recordar... ¿cuánto tardaron los Stones en depender de sí mismos?

      Eliminar
  4. Hola Rick.
    Pues muy buen grupo, cosa que creo nadie duda, y además me gusta que fueron cambiando de estilo según pasaban los años, los he seguido bastante hasta la época de "Earthband", que me pareció la culminación de su carrera.
    Incluso la época mas popera me parece muy interesante, aunque muchos puristas les dieron buenos palos.
    En fín, imprescindibles en esta serie.
    saludotes
    Jose

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy buenas, don José.

      Esa evolución es una de las claves que mantiene a un grupo. Es lo que le digo a María, o vas cambiando o caes. Salvo grupos como los Stones, a los que se les consiente todo.

      Y lo de los puristas, ya sabes: si les cayeron palos a Miles Davis o a Camarón de La Isla, es que nadie se salva de su furia divina.

      Saludos mil.

      Eliminar
  5. Oí por primera vez “If you gotta go, go now” por The Liverpool Five, en un E.P. que compré porque me llamó la atención su portada, me recordaron a los Hermanos Dalton de Lucky Luke. Y me encantó esa canción. Luego ya oí, mucho más tarde, la de Dylan. La de Manfred Mann se me pasó en aquel tiempo, pero se nota perfectamente la influencia de los Liverpool Five en esta versión. De todas formas entro de lleno en Manfred Mann, exceptuando algunas canciones ya mencionadas, en el año 66, cuando aparece Mike d'Abo, que al contrario de mucha gente, me parece la época más disfrutable del grupo. Ya sé que no todo el mundo opina como yo; faltaría más. Pues eso. Seguimos tirando del hilo.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es verdad que hay influencias de los Liverpool Five en la versión de Manfred Mann, pero yo creo que la mejoran. Aunque también es verdad que gran parte del mérito está en la voz de Jones, que es protagonista. En cuanto a esa segunda época, yo también creo que es mejor, tal vez porque precisamente el protagonismo de la voz cede un poco en favor del conjunto.

      Saludos mil.

      Eliminar
  6. Bueno, no me queda más que agradecer esta entrada porque viene a incorporar muchos y valiosos datos sobre una banda de la que solo he sido seguidor en su segunda etapa discográfica, la de Earth´s Band. Y en esa su etapa más "conocida" recuerdo perfectamente un concierto suyo en el Teatro Monumental de Madrid. A raíz de tal evento, un tal Jesús Ordovás llegó a publicar en un tabloide algo así como "por favor Manfred, disuelve la banda", tan malo fue el concierto Y si, es cierto, tampoco yo mantengo buenos recuerdos de aquel bolo.
    Saludos
    Nota: Insisto en su etapa Earth´s Band, su "Solar Fire", por ejemplo, me parece un disco fantástico.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La Earth Band, en conjunto, tal vez haya sido más popular en países como España que los primeros Mann, de los que en general solo se escuchaban las canciones de los singles (y no todas). El problema de ese grupo era que podía ser bastante irregular, y por lo que dices pillásteis un día malo, Ordovás y tú. De todos modos, "Solar fire", "Nightingales and bombers" y alguno más son bastante buenos. La discografía completa resulta excesiva.

      Eliminar
  7. Por cierto, tengo mis versiones de andar por casa, en plan homenaje, de "Mighty Quinn" y de "If you gotta go, go now". No podía dejarla escapar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No esperaba menos de ti, ahora que lo dices. Todas las piezas dylanianas que pasaron por el tamiz de los Mann tienen un gancho muy potente. No en vano estaban considerados como sus "·versionadores estrella".

      Eliminar

Cierren la puerta al salir.