lunes, 6 de noviembre de 2023

1960-65: Londres despierta (IX)

"Clapton ama tanto el blues que nos ha dejado: no soporta que se toque tan mal como lo hacemos nosotros".
Keith Relf


Comienza Diciembre de 1964 cuando llega a las tiendas “Five live Yardbirds”, aquella actuación en el Marquee. Ninguno de los cuatro ases se había atrevido a debutar en formato grande ni pequeño con un directo (una idea que ya se le había pasado por la cabeza a George Martin, pero la desechó). En primer lugar hay que tener en cuenta el nivel medio, muy justito, que tiene aún la gran mayoría de músicos de la nueva ola: están aprendiendo, necesitan tiempo. Por otra parte las condiciones técnicas de los equipos son deficientes. Y aunque en este caso tenemos a un guitarrista ya encumbrado, cuya categorización de “Dios” puede leerse en algunas paredes de la ciudad, no hay aficionados al blues suficientes como para conseguir unas ventas comparables a las de sus competidores; no digamos ya en “provincias”, donde ese género sigue siendo minoritario. Por otra parte comienza a ser ley aquella advertencia de Peter Meaden a los Who, de que lo guay últimamente es tener material propio; y aunque todo el mundo sabe -o debe saber- que una banda de blues suele debutar con versiones de los clásicos, una parte de la clientela ya solo quiere “música nueva”. Así que esas canciones con pedigrí pero con un remozado muy vivo, palpitante, poderoso, más rockero de lo que parece, ese modo de enfocar un estilo que dentro de poco será una de las señas de identidad de la Isla y que la crítica más profesional ya está alabando, seguirá siendo minoritario por ahora. En Estados Unidos, de momento también; allí además las bandas británicas -y los Yardbirds especialmente- son víctimas de un estropicio discográfico en el que la mayor parte de su obra se publica a saltos, mezclando unas épocas con otras, piezas en directo con estudio… En fin, un desastre. Sin embargo, para muchos de los que llegamos a “Five live Yardbirds” tarde, ya sin conexión temporal con aquello, es un disco encantador, con más vida que otros de su tiempo. No digamos ya de tiempos posteriores.


Llegados a 1965, la mayor parte del grupo salvo Clapton consideraba que había que ir distanciándose del blues tradicional, y que mientras no tuviesen material propio con entidad suficiente lo primero era apuntalar el futuro: es así como llegan a “For your love”, una magnífica pieza del mago Graham Gouldman. La idea de Gouldman había sido debutar con ella al frente de los Mockingbirds, su nuevo grupo, pero Columbia decidió que no era adecuada. Y así, una de esas maravillas beat que no hicieron los Beatles fue a caer en manos de Gomelski, que ve el cielo abierto y se la recomienda fervientemente a sus protegidos; estos recurren a arreglos tan sorprendentes como la inclusión de un clavicordio, la graban en un solo día y la publican a principios de la primavera. En la cara B hay un blues instrumental titulado “Got to hurry”, que figura a nombre de un tal “O. Rasputin”: es un apodo de Gomelski, que la ha compuesto para que se luzca Clapton, en un último intento por retenerlo. Pero Clapton, que había avisado con tiempo, se marcha justo el día en que se publica el single porque ahora los Yardbirds son un grupo pop… y él ya ha negociado su entrada en la banda de John Mayall, que por supuesto lo recibe con los brazos abiertos. Eso sí, antes de irse les ha recomendado un guitarrista de sesión muy prometedor que se llama Jimmy Page. Por otra parte, las penas con pan son menos: los Yardbirds alcanzan su primer y merecido top 3 con este magnífico single, diga lo que diga Clapton.


Mala suerte con lo de Page: está muy ocupado y no puede meterse de momento en un trabajo que exige dedicación casi exclusiva, además de que por entonces su estado de salud no se lo permitiría. Pero también él conoce guitarristas prometedores, y les recomienda a un tal Jeff Beck: es amigo suyo, y tan bueno como él. Beck además ha estado tocando ya muchos estilos distintos, desde cualquier tipo de r’n’b hasta el rock and roll blanco, en varios grupos de la ciudad, y llegar a los Yardbirds será un ascenso de categoría. Además es uno de los primeros guitarristas británicos que usa artilugios como la fuzz box y le gusta mucho la investigación, así que será un elemento fundamental en el nuevo rumbo del grupo. El primer single en el que participa, en Junio, menos de tres meses después de haber llegado, ya lo deja claro: en la cara A tenemos una nueva composición de Gouldman, titulada “Heart full of soul”; y si en “For your love” había un clavicordio aquí se intentó meter un sitar. Pero no consiguieron entenderse con el músico que lo tocaba, y finalmente es Beck quien con su guitarra con fuzz sustituye ese instrumento dándole un sonido muy vanguardista para la época. La cara B está compuesta a medias entre Beck y Relf: es una instrumental titulada “Steeled blues”, un magnífico juego entre guitarra y armónica, sostenido por una percusión más que solvente. El single superó incluso las ventas del anterior, rozando el número uno.



Otros tres meses después llega un Ep de tres canciones titulado “Five Yardbirds”, que alcanzó el top 5 aunque a muchos de sus fans se les nota el desagrado por la versión que hacen de “Hang on Sloopy” en la cara A. Hay que reconocer que se arriesgan, porque además la extienden más allá de los cinco minutos, lo cual no es frecuente en un disco pequeño. Por otra parte, ya por entonces, puede considerarse tanto una clásica del garaje estadounidense como del pop más convencional; no es una canción cuya melodía en sí o su estribillo me hayan gustado mucho nunca, pero las partes en las que Beck comienza con sus “elucubraciones” levantan el nivel de la pieza. Otra cosa es la cara B, donde hay un acuerdo total: tanto la versión de “I’m not talking” como “I ain’t done wrong”, compuesta por el sorprendente Relf, son de calidad superior. La primera, que en origen es una pieza de jazz ambiental típica de su autor Mose Allison, demuestra la categoría que ha alcanzado el grupo, capaz de recrearla totalmente. Y ese ritmo casi “enloquecido” (recuerden, estamos en 1965) es uno de los mejores ejemplos de su “rave up”, un término que surge ya en los tiempos de Clapton y que se refuerza ahora: si con él se pusieron de moda las piezas ampliadas en directo hasta casi los diez minutos, con Beck esas piezas ganan en intensidad y se acercan a lo que pronto se conocerá como hard rock. Que por cierto, “Having a rave up” es el título del segundo refrito (no se le puede llamar otra cosa) que se publicó de la banda en Estados Unidos. Esa furia vuelve a surgir en el blues rock compuesto por Relf, y en el que de nuevo Beck se apoya en ese ritmo denso, abrasador, para llevarnos a extremos desconocidos en esa época.



Al mismo tiempo que se publica ese Ep, los Yardbirds comienzan su primera gira por Estados Unidos: a pesar de las “peculiares” condiciones en las que se publican sus discos allí, las ventas no van mal del todo. La gira es satisfactoria -habrá más- y les deja tiempo para grabar algunas canciones en el mítico estudio Sun; aprovechando el rebufo, se publicarán antes allá que en la Isla, adonde no llegarán hasta el año que viene. De momento, este dorado 1965 (al menos a efectos comerciales) se redondea a principios de otoño con un single que Columbia presenta como doble cara A y que alcanza un nuevo top 3: “Evil hearted you” y “Still I’m sad”. La primera es otra demostración de la calidad de Graham Gouldman como compositor, mientras que la segunda, obra de Samwell-Smith y McCarty, es una nueva sorpresa tanto por su estructura como por su melodía, que si recuerda a algo conocido es al estilo de los cantos gregorianos. Aquí los Yardbirds demuestran una vez más que su vocación “aventurera” no tiene límites, y en ese sentido solo los Beatles son -o serán- tan atrevidos como ellos: la escala de innovaciones que han ido desarrollando con sus discos de este año es impresionante. Volviendo a la pieza de Gouldman -un músico no suficientemente apreciado entonces ni después-, esa costumbre suya de cortar unos ritmos con otros se enriquece aquí con una nueva exhibición a cargo de Beck, desarrollando unas escalas que podrían recordar a las guitarras de los spaghetti western o de James Bond. El resultado de esas mezclas, inesperado, novedoso, es una muestra más de lo que decía antes, la bendita vocación por sorprender que tenía este grupo.


En resumen: este primer quinquenio termina con los Yarbirds como uno de los grupos señeros de la Isla; y de los más vanguardistas, si no el más. Tal vez gran parte del mérito se deba a la guitarra de Jeff Beck, pero la calidad de los otros como compositores está mejorando, y en ese aspecto Beck nunca destacó. Así que se complementan muy bien, y el grupo llegará a 1966 en su mejor momento. Pero esa es otra historia, y será contada en otra ocasión.
 

12 comentarios:


  1. Seguramente porque sobre todo lo que soy es una enamorada de “los guitarrista” jajaja para variar y sin que sirva de precedente, sí que conocía a los Yardbirds, precisamente por Clapton, Jeff Beck, recientemente fallecido y ese virtuoso del que parece todos se han olvidado llamado Jimmy Page. Tres ases de la guitarra sin ninguna duda. Por cierto vi este pasado verano en Vigo a Jimmy Page y para mi sorpresa casi te diría que pasó inadvertido…¿...? ¿Sabes lo que me ocurre con toda esta música que subes? Que tienes razón, sin duda se aprecia el valor como base de todo lo que vino después, pero al ser el sonido de una calidad tan limitada, salvo los devotos seguidores de ellos desde siempre, como sois vosotros.. más que seguidores yo diría estudiosos…tirando a eruditos : ) a los que los pillamos ahora, no nos engancha precisamente por esa deficiencia de sonido... Auuuunque por ejemplo “Heart full of soul”, suena muy bien y sí.. se nota la guitarra de Beck.. cómo no…y esos coros que hace que suenen como niños buenos.. jaja lo mismo que “Steeled blues” Beck total…fantástico! Un placer estos ratitos que paso aquí. .. Aprendo mucho .. despacito, pero aprendo : ) Abrazo fuerte!

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    1. Hola, María.

      No se puede negar que el primer gancho en los Yardbirds viene dado por esos tres nombres rutilantes que figuran en su historial, y que por supuesto fueron determinantes en su evolucíón, especialmente Beck. Pero por encima de todo son un grupo que lleva en sí la voluntad de investigar y abrir caminos nuevos; es una vocación muy de aquella época, en la que estaba todo por hacer, pero luego hay gente más valiente que otra. Y en ese sentido, a los Yardbirds les doy más valor que a unos Stones, por ejemplo. Sin negar su calidad, por supuesto.

      En cuanto a la calidad del sonido, volvemos a lo de antes: la época. Es cierto que los equipos de grabación tienen mucho que mejorar, pero precisamente ese sonido crudo, áspero, tiene más realidad que mucho de lo que se oye ahora, y esa es precisamente una de sus armas: el encanto de la frescura.

      Lo de Page en Vigo me ha dejado loco. Igual está pendiente de que el Amado Líder encienda las luces navideñas...

      Saludos mil.

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  2. Esa portada del "Five Live Yardbirds" dice mucho. Un Clapton que parece enjaulado, aunque su benigna expresión facial y sus brazos reposando plácidamente sobre uno de los barrotes parezca decirnos lo contrario. Como deseando salir de ahí, huir hacia algún lugar más auténtico. Con la perspectiva que otorga el tiempo, el haberles escuchando tantas veces (inicialmente en mi caso, más en la época Beck), la impresión que tengo (quizás demasiado asentada) es que Yardbirds es más un grupo de Beck que de Clapton y Page, y no lo digo por la calidad de las composiciones y versiones de la época de Eric (las de Page son antesala de los Zepp) tan solo, también por la influencia de un "Swinging London" del que me imagino que hablarás en futuras entradas.
    En cualquier caso, y presciendo ahora de la perspectiva temporal antes aludida, la primera época Yardbirds supone para el oyente de entonces un auténtico descubrimiento que encierra, al mismo tiempo, un enigma. O la vena blues isleña o un pop tan endiabladamente pegadizo como "For Your Love". Yo hubiera elegido entonces esta última opción
    Saludos,

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    1. Clapton no debería quejarse, ya que gracias a los Yardbirds saltó del circuito local de clubs a la fama estelar; no dudo que lo habría conseguido igual, en otro grupo o en solitario, pero fue ahí. Por otra parte el "favor" fue mutuo, ya que seguramente el grupo fue ascendiendo gracias a él, así que todos contentos.

      Y luego, efectivamente, Jeff Beck. Un guitarra al que algunos consideramos el sucesor natural de Hendrix, y al que siempre he visto mucha más versatilidad que a Clapton; por no hablar de su vocación "rompedora", de culo inquieto, incapaz de estar en el mismo estilo o con el mismo sonido por mucho tiempo. Sí, los Yardbirds con él alcanzan unas alturas que nunca habrían logrado con Clapton (y Page como tú dices, ya llega muy tarde).

      En cuanto al blues, isleño o no, "versus" pop al estilo "For your love", seguramente yo también hubiera tirado por el camino del pop, aunque justo en ese momento no estaría muy seguro. La seguridad vendría luego, al ver el sesgo que tomó el grupo partiendo de ese pop (y repito, nunca se ha valorado bien a Graham Gouldman). Volvemos a lo de antes: entre Clapton y Beck, tengo muy clara mi preferencia.

      Saludos mil.

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  3. Sé que soy injusto al simplificarlo así, pero desde la salida de Clapton comienza la etapa mágica de Yardbirds. Y no lo atribuyo a la ausencia de Clapton, sobra decir, pues sin duda era un gran activo en la banda. Pero esa sinergia, que nos cuentas tan bien, entre la buena elección de las composiciones, el buen hacer conjunto, las ganas de evolucionar y la experimentación de Beck a la guitarra nos dejaron cosas que aún hoy son sorprendentes.

    Respecto a los guitarristas, creo que por encima de cierto nivel técnico, al común de los mortales nos es difícil evaluar con propiedad. Clapton, Beck y Page fueron los tres grandes guitarristas. Ahora bien, otra cosa es la innovación e imaginación. Es innegable que los sonidos que creó Jeff Beck (y no hace falta aludir a maravillas literalmente adelantadas a su época como ''Evil hearted you'', basta fijarnos en lo que consigue en ''Steeled blues'', por ejemplo) y luego Jimmy Page en Led Zeppelin no los encontramos en el Eric Clapton de entonces, por mucho que técnicamente fuese igual de impecable.

    Es una pena que los Yardbirds no cuidaran el material que iban publicando con el mismo mimo con el que trabajaban en las innovaciones del estudio o del directo. La impresión, para el aficionado que llega décadas después, es el que comentas, el de cierto caos. Supongo que por eso, entre otras cosas, sus discos grandes no sobrevivieron al tiempo tanto como la estela de sus guitarristas o canciones sueltas. Curiosamente, ese defecto, el de no saber vender adecuadamente el material, lo superaría Page años después con los Zeppelin, haciendo justo lo contrario: marcando cada LP simplemente con una numeración, sin necesidad de título.

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    1. No creo que sea una simplificación, porque tampoco la palabra "mágica" es un concepto técnico. Simplemente, te parece mucho mejor su segunda época que la primera. Como a mí, como a casi todo el mundo que no sea de la parroquia de fieles devotos de Clapton. Que los hay, y muchos. De hecho, en los 70 la mayor parte de los aficionados consideraban a Clapton el más grande; todavía quedaban jirones de aquel "Clapton is God".

      Y ahí enlazamos con tu segundo párrafo. Se pueden evaluar los aspectos técnicos y los aspectos creativos, aunque no se sea un especialista. Pero si hacemos caso a estos últimos, da la casualidad de que a Beck siempre se le ha conocido como "el guitarrista de guitarristas", es decir, aquel a quien sus pares eligen como el mejor. Salvo Beck, claro, que ha de designar a otro: según él, John McLaughlin. No es mala elección, aunque carezca de su versatilidad.

      En cuanto al supuesto "caos" del material, tal vez no me he expresado bien. Ese caos en las publicaciones es eminentemente americano -como siempre-, pero no resulta difícil ir siguiendo una evolución coherente si nos ceñimos a la cronología de las ediciones británicas. Es verdad que parte del caos viene dado también por algunas recopilaciones en cedé, pero en fin, ese ya es otro mundo.

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  4. No soy ningún experto en The Yardbirds. En tiempo real disfruté de canciones como "For your love", "Heart Full of Soul", "I’m a Man"... pero no profundicé mucho más. Un poco más tarde empecé a darle el valor que tenían y busqué unos cuantos recopilatorios. Conociendo tu preferencia por Beck, ya sabemos cual es tu época preferida. Yo pico de aquí y allá, y no tengo preferencias por las distintas formaciones, aunque reconozca que Beck es el que más versatilidad le da al grupo.
    Saludos.

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    1. Los Yarbirds fueron uno de esos grupos que tuvo una distribución bastante deficiente en España. De hecho, creo que hasta bien entrados los años 80 no hubo una discografía más o menos coherente. E incluso entonces creo recordar que algunas grabaciones solo estaban disponibles vía importación. Así que lo que tú dices: canciones sueltas y poco más. Como pasó con los Small Faces y muchos otros, de primera línea en la Isla pero marginados aquí.

      En cuanto a Beck, ya ves que no es una obsesión mía: todos el mundo dice lo mismo. Clapton es un magnífico guitarrista de blues, y poco más. Beck era otra cosa.

      Saludos mil

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  5. Hola, mi primera vez en este blog y parece que hay música grandiosa. Pregunta, ¿se pueden descargarlas recopilaciones?

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  6. Hola. En las entradas referidas a grupos concretos, solo se pueden bajar las canciones que aparecen en las barras de sonido. Las recopilaciones no son muchas, pero algunas hay: en la columna izquierda, entra en "Fiesta". Ahí están todas las que he ido subiendo.

    Saludos.

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  7. Muchas gracias, echaré un vistazo y mucho oído a la música que compartes. Gran trabajo y de nuevo agradecido por tu esfuerzo y dedicación. Saludos desde México

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  8. A disfrutar. De todos modos, si buscas algo en concreto dímelo.

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