En muchas ocasiones la magia de una canción se hace intemporal y sobrepasa la memoria de su autor, hasta que llega un momento en que la mayoría de los aficionados ya no saben quién la compuso. Esto es muy frecuente en el folk, y no lo digo ya por las piezas tradicionales, las de toda la vida, sino también por muchas de las que se crearon en los años 50/60: "Hey Joe" es el paradigma. Y otro buen ejemplo es "Morning dew", la canción protagonista de esta entrada; una canción hermosísima, sobre cuya autoría hubo cierta confusión durante años (también como en el caso de "Hey Joe").
"Morning dew" fue compuesta por Bonnie Dobson sobre 1961, cuando tenía veinte años. Por entonces era una joven universitaria canadiense aficionada al folk y la canción protesta (su padre era un sindicalista muy concienciado), aunque no había pensado que esa afición llegase a convertirla en una profesional, y de hecho ni siquiera tenía repertorio propio: hasta entonces se limitaba a cantar piezas tradicionales. Sin embargo esa voz maravillosa, esa pura voz folkie no podía pasar desapercibida, y fue en la universidad donde recibió las primeras ofertas serias. En poco tiempo consiguió, casi sin querer, un contrato para grabar cuatro Lps y una gira junto a otros músicos a Estados Unidos. Durante esa gira, una noche en Los Angeles, en un apartamento con varios amigos, algunos se pusieron a fantasear sobre la posibilidad de una hecatombe nuclear y cómo sería la vida de los que sobreviviesen. Entonces, "cuando se fueron a dormir yo me quedé en la sala y de pronto me vi escribiendo esta canción, aunque no había escrito ni una sola en mi vida".
La letra, esquemática, corta, da una idea sobre la personalidad pacifista y antinuclear de Dobson, con años de adelanto a la filosofía hippie (hay que tener en cuenta que por entonces estaba en pleno apogeo la carrera armamentística entre Estados Unidos y la URSS). La estrenó de vuelta a Canadá en un festival allí, pero la "puesta de largo" fue en 1962, otra vez en Estados Unidos, en el Gerde's Folk City, un local situado en Greenwich Village. Allí se grabó una de sus actuaciones, que se convertiría en su tercer Lp y que será el más famoso de toda su carrera gracias a esa canción con la que lo cerraba. Sin embargo en ese momento era una semidesconocida, el sello Prestige en el que grababa era muy respetado en el mundo del folk pero poco más, y las ventas de ese disco tampoco fueron como para echar cohetes.
Pero en 1964 aparece un Lp de los Goldebriars, un oscuro grupo folkie, en el que figura una canción titulada "Come walk me out", que es la canción de Dobson con otro título. Y ese mismo año el dúo formado por Vince Martin y Fred Neil la publican en su disco grande, con el título original y citando a la autora. Ese actitud tan "respetuosa" se debe a Jac Holzman, el jefazo de la divina Elektra, donde grababa el dúo: ante su solicitud para hacer una versión, Holzman busca el registro con la autoría de la canción y se encuentra con que no existe tal registro. Averigua los datos de Dobson, la llama por teléfono y la sorprende informándole de la situación: "a ver, hija, si no registras las canciones algún listo te las acaba robando". Ni se le había ocurrido. Dobson vivía con la mentalidad folkie de tiempos pasados.
Tras dos años sin más noticias, a finales del 66 la pieza cae en manos de Tim Rose. Porque esa es la literalidad del hecho: Rose es un cantautor a medio camino entre el folk y el pop que en lo personal deja mucho que desear. Ya había intentado aprovecharse del lío que hubo en los primeros tiempos de "Hey Joe" y ahora vuelve a las andadas pero de un modo más sibilino: presenta una versión de "Morning dew" en la que ha cambiado algunas palabras, mete otra entrada, le da un tono pop a la canción (todo esto sin consultarlo con Dobson)... y se hace citar como co-autor. Eso significa que de momento cobrará una parte de los derechos de publicación, por lo menos hasta que Dobson se entere y tenga que ponerse a pelear legalmente. La parte buena del asunto es que, siendo Rose un músico bastante popular, hay muchas posibilidades de que la canción se haga conocida. Y en efecto, poco después Grateful Dead presenta una versión en su primer Lp: el enfoque innovador del grupo consagra definitivamente la canción, que como "Hey Joe" ya puede considerarse por encima de cualquier estilo.
A partir de ahí las versiones se multiplican: desde Stewart con Beck hasta Nazareth o los españoles Z-66, medio censo musical ha caído bajo el embrujo de esta canción. Que por cierto, en muchos discos figuraba Tim Rose como autor único; afortunadamente, hace ya varios años que se va modificando ese dato. He elegido veinticinco versiones de los personajes más variopintos, para que la imagen de esta maravilla originariamente folkie sea lo más completa posible. Y entre ellas está también la que hizo la propia Dobson en 1969 en estudio: hasta ese momento, solo tenía la original. Su carrera siguió adelante con épocas en blanco, ya que se ha dedicado a varias ocupaciones distintas, pero en total su discografía anda cerca de los veinte discos.... aunque nunca volvió a alcanzar un momento de gloria como este.
Efectivamente.
ResponderEliminarLo mismo digo, señor Átono Sintético.
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